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miércoles, 22 de enero de 2014

Secuencias didácticas para leer y escribir textos poéticos: tres odas elementales


Tres odas elementales
Artemio Ríos Rivera/Sandra Ortiz Martínez
Este material fue realizado con la intención de compartir algunas experiencias del trabajo de promoción de lectura y escritura. Sistematiza tres secuencias didácticas para promover la lectura y escritura de textos poéticos. Los ejercicios están basados en odas de Pablo Neruda, por eso el título de Tres odas elementales.
Las secuencias han sido probadas con alumnos de secundaria y docentes, pero pueden funcionar con jóvenes de preparatoria y universitarios. Las pautas están pensadas en promotores de lectura y escritura. Sin duda son flexibles y hay más odas de Neruda que pueden incorporarse con la misma propuesta, todo depende de la imaginación y las herramientas con las que cuente el promotor.
Hay algunas actividades que son comunes a las tres secuencias, se señalan en cada caso. El promotor puede elegir la oda de cada secuencia que sea más de su agrado, para cada secuencia se sugieren dos y una es comentada con mayor detalle.
Como actividad para mejorar los textos escritos que producen los alumnos, se incorpora al final una actividad de corrección que puede ser de mucha utilidad para tener productos de mayor calidad.
También se incorporan como comentarios generales algunas recomendaciones sobre las condiciones de trabajo y tiempo.
En los anexos el promotor encontrará los poemas sugeridos para el desarrollo de las actividades propuestas.
Actividad de introducción-sensibilización:
Se sugiere que antes de iniciar la secuencia se lean poemas para generar un ambiente de cercanía con los textos poéticos. Estas lecturas iniciales deben ser algo gratuitas, es decir no detenerse mucho en su análisis, de ser posible no pedir nada a cambio, aunque podemos dialogar sobre si fueron del agrado de los participantes o no.
Poemas sugeridos: Oda al albañil tranquilo/       Oda al libro I y II/            Oda a la alcachofa
Después el promotor deberá pedir a los alumnos que elijan qué prefieren trabajar, presentando las siguientes opciones: un guisado, un vegetal o un objeto, registrará cuál es la respuesta más frecuente y debe continuar según la elección.
Nota: Si el promotor sólo se ha preparado estudiando a fondo un poema, no puede dar a elegir a los alumnos y entonces  dará inicio a la Oda que haya preparado.
Secuencias posibles:
A.                   
Oda al caldillo de congrio             /              Oda al tomate
Guisado
B.                   
Oda a la cebolla                               /              Oda al maíz
Vegetal
C.                   
Oda a la bicicleta                             /              Oda a la cuchara
Objeto
Actividad inicial y común a las tres odas:
Es necesario que desde el inicio el promotor tenga una actitud de dialogo y escucha sobre lo que los alumnos piensan y en este momento se le sugiere considerar las preguntas que se presentan a continuación, así como registrar en un lugar visible (pizarrón, laptop con cañón, papel bond, etcétera) palabras o frases de lo que contestan los alumnos para ir dando cuenta de algunos significados comunes, sin ser exhaustivos o detenerse demasiado en las respuestas:
Preguntas elementales: ¿te gusta la poesía?, ¿por qué? Registrar lo frecuente de las respuestas negativas, generalmente las razones son: porque es aburrida, no le entiendo, es muy cursi, no ha leído poesía.
Pregunta preliminar ¿Normalmente de qué habla la poesía? Registrar sobre todo cuando comentan que hablan de amor y sentimientos.
Después se cuestiona a los participantes sobre el significado de la palabra “oda”, como manera de contextualizar el texto que van a trabajar y hacerlo más claro; el significado de “oda” según la RAE es: composición poética del género lírico, que admite asuntos muy diversos y muy diferentes tonos y formas, y se divide frecuentemente en estrofas o partes iguales. ¿Qué es el género lírico? (Wikipedia: género lírico es un género literario en el que el autor transmite sentimientos, emociones o sensaciones respecto a una persona u objeto de inspiración.)
En resumen: oda se puede utilizar como sinónimo de poesía para el ejercicio.
Se sugiere leer y comentar de una a tres de las odas de sensibilización, de acuerdo al momento y la disposición de tiempo.
Luego, según la elección del grupo continuar con la Oda A, B o C.
 Oda A:
A.      Oda al caldillo de congrio             /              Oda al tomate
Preguntar sobre la alimentación y la preparación de los alimentos a los participantes, pedir que escriban una receta de cocina, recordar que debe llevar título, ingredientes y modo de preparación.
Una vez que se tienen las recetas de cocina compartir algunas en el grupo. Traer a colación el sabor, el olor, la textura de los alimentos de que hablan las recetas. El gusto que se tiene por esos guisos, su importancia regional.
Tener visible el título “Oda al caldillo de congrio” y el nombre de su autor: Pablo Neruda. Aclarar la palabra congrio, se puede ir al diccionario, en general, rescatar la noción de que es un pescado. Preguntar sobre el autor, es importante rescatar su nacionalidad. Ahora transparentar el título, podría quedar como “poema al caldo de pescado”.
Leer y analizar la oda. Para la lectura es recomendable que todos puedan acceder al texto escrito, ya sea en pantalla o impreso. Primero deben leer individualmente, se pueden hacer algunas preguntas para ubicar el primer acercamiento de comprensión.  Después hay que leer en voz alta, todos deben seguir el texto.
Es necesario dar sentido a las palabras desconocidas, hasta donde sea posible hacerlo por contexto, el diccionario será el último recurso. Por ejemplo en “regios camarones marinos”, para la palabra regios se puede preguntar el gentilicio de Monterrey, regiomontanos; dividimos las palabras y las relacionamos monte-rey, regio-montano, montano es a monte, como regio es a rey, ¿por qué los camarones son regios?
Localizar algunas expresiones en sentido figurado (comparaciones o metáforas), “cede como un guante”; “descubierto queda entonces el racimo del mar”; “recoges ajos, acaricia primero ese marfil precioso, huele su fragancia iracunda”. Para efectos del ejercicio no interesan las definiciones de figuras literarias, lo importante es que el alumno pueda pasar del sentido literal al sentido figurado.
Los comentarios nos pueden conducir a identificar la oda con una receta de cocina, comentar semejanzas y diferencias (en la oda no hay una lista de ingredientes, por ejemplo, el poeta se va directamente al modo de preparación, al procedimiento).
Dar algunas pistas como ejemplos de la adjetivación o el uso de epítetos que hace el poeta en Oda al caldillo de congrio. (“rosado congrio”, “gigante anguila”, “nevada carne”). Para que haga uso de ese recurso al reescribir su receta de cocina.
Ahora se les pide que comparen su receta de cocina con la oda de Neruda, se aceptan comentarios en lluvia de ideas.
¿Es posible reescribir la receta, mejorarla, hacerla un poema?, los participantes reescriben su texto. Recomendar que retomen los comentarios hechos sobre el sabor, el olor, la textura de los alimentos de que hablan las recetas. El gusto que se tiene por esos guisos y su importancia regional. Recomendar poner un título creativo.
Lo común: como actividad de cierre comparten sus poemas y se puede hacer una antología de la sesión, ya sea electrónica o física. Es muy conveniente ilustrar la portada, elegir un título acorde al lugar y circunstancia en que se está produciendo la antología. Hacer un prólogo breve que explique cómo se formó la antología y su contenido. Es recomendable paginar y hacer un índice.
También es posible realizar el ejercicio de escritura que aparece después de las tres secuencias didácticas, se recomienda hacerlo si se dispone de tiempo, pues dará mayor solidez a los textos que producen los alumnos y publicarlos será un ejercicio más satisfactorio.
 Oda B:
B.      Oda a la cebolla                               /              Oda al maíz
Preguntar sobre los cultivos de la región o sobre verduras que utilizan en casa para preparar los alimentos. Pedir que describan un vegetal, su nombre, uso, color, textura, olor y tamaño. Para dar idea se les puede leer definiciones de diccionario:
Cebolla: (RAE) Planta hortense, de la familia de las Liliáceas, con tallo de seis a ocho decímetros de altura, hueco, fusiforme e hinchado hacia la base, hojas fistulosas y cilíndricas, flores de color blanco verdoso en umbela redonda, y raíz fibrosa que nace de un bulbo esferoidal, blanco o rojizo, formado de capas tiernas y jugosas, de olor fuerte y sabor más o menos picante.
Jitomate: (RAE) Fruto de la tomatera, que es una baya casi roja, de superficie lisa y brillante, en cuya pulpa hay numerosas semillas, algo aplastadas y amarillas.
Sus descripciones no tienen que ser significados de diccionario, deben partir de su propia experiencia, de su interacción con el vegetal, de sus gustos y sus fobias, de sus recuerdos.
Una vez que se tienen los escritos sobre sus vegetales compartir algunos en el grupo.
Leer y analizar la oda. Para la lectura es recomendable que todos puedan acceder al texto escrito, ya sea en pantalla o impreso. Primero deben leer individualmente, se pueden hacer algunas preguntas para ubicar el primer acercamiento de comprensión.  Después hay que leer en voz alta, todos deben seguir el texto.
Es necesario dar sentido a las palabras desconocidas, hasta donde sea posible hacerlo por contexto, el diccionario será el último recurso. Por ejemplo en “escamas de cristal te acrecentaron”. Escamas: (RAE) Lámina de origen dérmico o epidérmico, en forma de escudete, que, imbricada con otras muchas de su clase, suele cubrir total o parcialmente el cuerpo de algunos animales, principalmente el de los peces y reptiles. Lámina formada por células epidérmicas unidas y muertas que se desprenden espontáneamente de la piel. Podemos comentar ¿qué pasa cuando nos exponemos mucho al sol? Se quema la piel. ¿Qué pasa con la piel quemada? Se cae. ¿En forma de qué? De pellejos, te descamas, de escamas. ¿Qué animales tienen escamas? Las víboras, los peces. ¿Cómo son?  ¿Por qué dice el poema? “escamas de cristal te acrecentaron”.
Al ir dando sentido a las palabras desconocidas también vamos localizando algunas expresiones en sentido figurado (comparaciones o metáforas). Insistimos, para efectos del ejercicio no interesan las definiciones de figuras literarias, lo importante es que el alumno pueda pasar del sentido literal al sentido figurado.
Redoma: ligarlo a las piezas de laboratorio. Anémona: (RAE) planta. Animal marino parecido a una flor o a una medusa, su cuerpo, blando y contráctil, tiene en su extremo superior la boca, rodeada de varias filas de tentáculos.   Redoma y anémona se ligan a la forma de la cebolla.
De Afrodita (Venus) se puede rescatar que es Diosa del amor, mejor de la sexualidad. Su flor es la rosa. Cronos, el dios del tiempo, corta los genitales de su padre Urano y los lanza al mar, de donde surge Afrodita. De ahí que se le conozca como “la diosa nacida de las olas” o “nacida del semen de dios”, nacida del mar. Por eso el poeta dice de la cebolla, “redonda rosa de agua”. Posiblemente duplicó la magnolia implica que  juntó dos flores para hacerla redonda y semejar la redondez de los senos (“Levantando sus senos”).
Hay otras imágenes muy sugestivas en el texto a las cuales se puede acudir para activar la imaginación del lector y rescatar la diferencia entre significado literal y figurado: “y nacieron/tus hojas como espadas en el huerto”, “cebolla,/clara como un planeta” (comparaciones); “y parece que el cielo  contribuye/dándote fina forma de granizo”, rescatar aquí la imagen con que el poeta alude a la cebolla picada. “eres para mis ojos/globo celeste, copa de platino,/baile inmóvil/de anémona nevada”.  Estas sugerencias no agotan el análisis de la oda, sólo apuntan algunos elementos posibles.
Dar algunas pistas como ejemplos de la adjetivación o el uso de epítetos que hace el poeta en Oda a la cebolla: luminosa redoma; tierra oscura; tu torpe tallo verde (torpe tallo, adjetivación; tallo verde, epíteto); desnuda transparencia. La adjetivación y el epíteto en literatura ha de entenderse como la habilidad de intensificar la expresión.
En lluvia de ideas comparar el significado de la palabra cebolla de diccionario y cómo la describe el poeta.
Solicitar a los participantes que lean su texto sobre la descripción de un vegetal.
Ahora se les pide que comparen su descripción con la oda de Neruda, se aceptan comentarios en lluvia de ideas.
¿Es posible reescribir nuestros textos, mejorarlos, hacerlos poema?, los participantes reescriben su texto. Recomendar que retomen los comentarios hechos a las imágenes. El gusto que se tiene por esos vegetales y su importancia regional. Recomendar poner un título creativo.
Como reforzamiento se pueden leer, de manera gratuita, Oda al tomate, Oda al maíz u Oda a la alcachofa.
Lo común: como actividad de cierre comparten sus poemas y se puede hacer una antología de la sesión, ya sea electrónica o física. Es muy conveniente ilustrar la portada, elegir un título acorde al lugar y circunstancia en que se está produciendo la antología. Hacer un prólogo breve que explique cómo se formó la antología y su contenido. Es recomendable paginar y hacer un índice.
También es posible realizar el ejercicio de escritura que aparece después de las tres secuencias didácticas, se recomienda hacerlo si se dispone de tiempo, pues dará mayor solidez a los textos que producen los alumnos y publicarlos será un ejercicio más satisfactorio. 
Oda C:
Preguntar sobre los objetos de uso cotidiano, sobre los objetos que nos rodean. Preguntar cuáles son los objetos de su preferencia, ¿por qué?
Deben elegir un objeto y hacer una descripción del mismo.
Es posible pedir que describan un objeto de cocina, la cuchara por ejemplo; puede ser un transporte, la bicicleta. Es recomendable ver la definición de diccionario para apoyar su escrito. En el caso de bicicleta el RAE muestra un solo significado, de la cuchara hay varios tipos y significados, sin embargo el básico es el siguiente.
Cuchara: (RAE) Utensilio que se compone de una parte cóncava prolongada en un mango, y que sirve, especialmente, para llevar a la boca los alimentos líquidos o blandos.
Bicicleta: (RAE) Vehículo de dos ruedas de igual tamaño cuyos pedales transmiten el movimiento a la rueda trasera por medio de dos piñones y una cadena.
Las entradas de diccionario pueden ser discutidas y cuestionadas, pero hay que conservar el significado básico. Sus descripciones no tienen que ser significados de diccionario (evitar, hasta donde sea posible el corta-pega, sin embargo se puede hacer paráfrasis), deben partir de su propia experiencia, de su interacción con el objeto, de sus gustos y sus fobias, de sus recuerdos.
Una vez que se tienen los escritos sobre sus objetos compartir algunos en el grupo. Hacer comentarios, cuestionar los escritos.
Leer y analizar la oda a la cuchara. Para la lectura es recomendable que todos puedan acceder al texto escrito, ya sea en pantalla o impreso. Primero deben leer individualmente, se pueden hacer algunas preguntas para ubicar el primer acercamiento de comprensión.  Después hay que leer en voz alta, todos deben seguir el texto.
Es necesario dar sentido a las palabras desconocidas, hasta donde sea posible hacerlo por contexto, el diccionario será el último recurso. Por ejemplo en cuenca, compararla con la palma de la mano cuando capturamos algún líquido, pensar en porqué hablamos de las cuencas de los ojos. La palabra “clavelinos”, pensar de dónde proviene, llegar a clavel, comentar sobre el color, el aroma y la forma de la flor, entonces reflexionar porqué la expresión es “labios clavelinos”. En el caso de “panoplia” se puede ir directamente el diccionario, (RAE): Colección de armas ordenadamente colocadas. Relacionar armas con cucharas y la lucha contra el hambre.
Ahora se les pide que comparen su descripción con la oda de Neruda, se aceptan comentarios en lluvia de ideas.
¿Es posible reescribir nuestros textos, mejorarlos, hacerlos poema?, los participantes reescriben su texto. Recomendar poner un título creativo.
Como lectura gratuita puede compartirse la Oda a la bicicleta y/ las odas al libro.
Lo común: como actividad de cierre comparten sus poemas y se puede hacer una antología de la sesión, ya sea electrónica o física. Es muy conveniente ilustrar la portada, elegir un título acorde al lugar y circunstancia en que se está produciendo la antología. Hacer un prólogo breve que explique cómo se formó la antología y su contenido. Es recomendable paginar y hacer un índice.
También es posible realizar el ejercicio de escritura que aparece después de las tres secuencias didácticas, se recomienda hacerlo si se dispone de tiempo, pues dará mayor solidez a los textos que producen los alumnos y publicarlos será un ejercicio más satisfactorio. 
Corrección de la escritura
Una actividad que pocos maestros realizan y que es muy necesaria para la formación de alumnos escritores, es la corrección de los textos. Los escritos que los alumnos hacen pueden parecer algo muy sencillo, pero es una imagen falsa, pues en ellos ponen a prueba diferentes habilidades. No desconocemos la dificultad que implica la corrección, requiere de mucho tiempo y prácticamente es individual, sin embargo es posible ejecutarla.
Para apoyar el desarrollo de dichas habilidades de escritura, se recomienda al promotor realizar la siguiente actividad, ésta le exige que sea solvente en los elementos básicos que están relacionados con los textos escritos. Siempre es muy útil tener a mano diccionario y una gramática, aunque el internet también es un gran apoyo. 
Cuando se han desarrollado las actividades anteriores, los alumnos terminan con dos textos escritos: una receta de cocina o una descripción y un poema. El promotor decidirá cuál de los dos van a trabajar, pueden ser los dos, aunque es necesario que el promotor esté familiarizado con la estructura y particularidades de cada tipo de texto.
Se solicita algún voluntario que desee que su escrito sea revisado en colectivo, si no lo hay, el promotor puede elegir algún alumno al azar o preguntar, con anterioridad, al maestro responsable del grupo algún o algunos nombres de alumnos con mayor dificultad para escribir. Para efectos de revisión colectiva es conveniente trabajar con los textos más difíciles. Importante crear un ambiente de confianza para que el productor del texto revisado entienda la importancia formativa del ejercicio y no se sienta exhibido.
Los textos a revisar deben ser copiados exactamente como los terminó el alumno en el cuaderno, en un lugar visible a todos: pizarrón, computadora o papel; si se trata de pizarrón o papel se sugiere que haya lugar suficiente para señalar cambios y escribir en “limpio” la nueva versión del texto.
Con el texto visible a todos, es necesario que el promotor expliqué a los alumnos, que se trata de que en conjunto se revise y corrija para mejorarlo. Que cada uno opinará, pero que se dejará al autor que sea él quien resuelva qué cambio se debe hacer y que este ejercicio les sirve a cada uno para autocorregir sus escritos.
Lo primero que hay que hacer es verificar que se trate de un texto original, si se trata de una copia, es necesario señalarlo, no como acusación, sino como un elemento base en la revisión, pues entonces hay que revisar que el texto en conjunto tenga sentido, la copia sea correcta y esté adecuadamente referenciada. Como vemos aun copiar y pegar tiene su grado de dificultad y puede ser útil.
Si se trata de un texto original lo primero que se debe revisar es el sentido global y coherencia del texto, el autor debe leerlo en voz alta para todos. En ningún momento el promotor cambiará el escrito según sus propias consideraciones,  es necesario que pregunte siempre al autor ¿qué es lo que quiso decir? y lo ayude a lograrlo con claridad en cada modificación que se haga. A veces tenemos una idea en la mente que no corresponde a lo que escribimos, por eso al leernos cambiamos palabras, es necesario hacer conciencia de eso, pedir que vuelva a leer tal y como lo escribió, después compararlo en cómo lo pensó, tenemos entonces los primero pasos de la autocorrección.
En este momento se revisan los párrafos y la puntuación, cada párrafo debe corresponder a una idea y si el nivel de la escritura del alumno es elemental, cada oración debe ser terminada con un punto; para organizar lo que el alumno quiere comunicar. El ritmo de lectura del alumno puede ayudar para localizar dónde puede ir una coma. Localizar de quién se habla y qué se dice de él, buscando dónde termina una idea y empieza otra puede auxiliar a poner puntos y seguido o aparte. No siempre es tan simple.  
Posteriormente se revisa la coherencia: que haya claridad sobre el sujeto en cada oración y que éstas tengan sentido; coherencia entre artículos, verbos y sustantivos en términos de género, número y  tiempo. Es decir llamar la atención sobre los errores de concordancia.
Después es necesario revisar las palabras usadas, que sean las necesarias para expresar lo que se desea, que no se repitan, en este caso apoyar a los alumnos a buscar sinónimos o las palabras adecuadas.
Finalmente se revisará la ortografía, sin hacer énfasis en las reglas, sino en generar una memoria visual y auditiva de los textos escritos. Se pedirá a los alumnos que intenten recordar cómo se escriben las palabras o que las busquen en el diccionario. Llamar la atención sobre los verbos conjugados, así no los van a encontrar en el diccionario, preguntarnos de dónde viene la palabra, de qué verbo; recordar que lo verbos en el diccionario los vamos a encontrar en infinitivo (terminación ar, er, ir). Dejar que busquen y no encuentren, reflexionar: ¿por qué no encuentro tal palabra en el diccionario? Generalmente el alumno infiere: lleva h al principio, no se escribe v sino con b,  la palabra inicia c, s o z, en fin.  Un principio pedagógico fundamental es ayudar a que el alumno piense, compare, infiera, pero que sea él mismo quien encuentre las respuestas.
Releer en voz alta y silabear las palabras localizando las sílabas tónicas o la separación de diptongos ayuda mucha a que el alumno reconozca cómo tildar ciertas apalabras.
Los elementos de sintaxis, gramática, ortografía y puntuación son temas de reflexión que el promotor de lectura y escritura debe compartir en el momento de la corrección sin el ánimo de el alumno memorice reglas sino para que tenga claridad del por qué de la necesidad de someter su texto a cambios y correcciones. No es lo mismo cajón que cagón, inglés que ingles, chulo que…, en fin hay tantos ejemplos.
La actividad permite a los alumnos comprender que ningún texto está terminado al escribirlo, es necesario revisarlo varias veces y generar más de una versión, es un proceso que, al inicio, puede parecer cansado, pero que le generará muchas satisfacciones hacerlo. Al tener un producto limpio y coherente factible de ser publicado.
 Apuntes Generales:
En todos los casos se puede uno auxiliar de los elementos a los que se dedican las odas: jitomate, alcachofa, cuchara, libro, cebolla, maíz o bicicleta. Tenerlos en físico. En su defecto se pueden acudir a imágenes de buen tamaño sobre los elementos, sobre todo el caldo de pescado o el albañil. Dedicar un tiempo a la observación.
El promotor de lectura y escritura puede consultar otras odas de Pablo Neruda e incorporarlas, ya sea como lecturas de sensibilización (previas al ejercicio), gratuitas (posteriores) o como nuevos instructivos para la detonación de textos.
Las actividades no están pensadas con tiempos fijos, lo ideal es seguir el ritmo de los participantes. Sin embargo calculamos que cada ejercicio, el taller de cada oda,  puede durar tres horas.
La actividad de corrección de escritura puede realizarse en una sesión diferente a la de la de las Odas, esto puede servir para que los alumnos “capturen” sus textos en formato electrónico y facilitar el inicio en la sesión de corrección.
Si el promotor realiza actividades con el mismo grupo en sesiones regulares, es posible que el ejercicio de corrección de escritura pueda usarse también regularmente, revisando siempre el texto de un alumno diferente. Los alumnos se familiarizan con el método y cada vez lo aprovechan más. También puede incluir algunas variaciones como: al inicio organizar parejas que hagan una revisión conjunta de sus textos y luego hacerlo con sólo un texto con todo el grupo. Es importante democratizar la revisión de textos, que todos participen.
Referencias:
Cassany, Daniel (2012). Reparar la escritura. Didáctica de la corrección de lo escrito. México, Biblioteca para la actualización del maestro, SEP-Editorial Grao, 129 pp.
Neruda, Pablo (2008). Antología Fundamental. Pehuén Editores, Chile, 537 pp.
http://www.neruda.uchile.cl/obra/odaselementales.htm, consultada el 10 de enero de 2014.
Antecedentes en la construcción de la secuencia de Tres odas elementales, Ríos Rivera, Artemio (2012-2013):
Algunos productos derivados del trabajo con la secuencia Ríos Rivera, Artemio (2012-2013):


Anexos: Odas de Pablo Neruda

Oda al tomate
 La calle
se llenó de tomates,
mediodía,
verano,
la luz
se parte
en dos
mitades
de tomate,
corre
por las calles
el jugo.
En diciembre
se desata
el tomate,
invade
las cocinas,
entra por los almuerzos
se sienta
reposado
en los aparadores,
entre los vasos,
las mantequilleras,
los saleros azules.
Tiene
luz propia,
majestad benigna.
Debemos, por desgracia,
asesinarlo:
se hunde
el cuchillo
en su pulpa viviente,
es una roja
víscera,
un sol
fresco,
profundo,
inagotable,
llena las ensaladas
de Chile,
se casa alegremente
con la clara cebolla,
y para celebrarlo
se deja
caer
aceite,
hijo
esencial del olivo,
sobre sus hemisferios entreabiertos,
agrega
la pimienta
su fragancia,
la sal su magnetismo:
son las bodas
del día,
el perejil
levanta
banderines,
las papas
hierven vigorosamente,
el asado
golpea
con su aroma
en la puerta,
es hora!
vamos!
y sobre
la mesa, en la cintura
del verano,
el tomate,
astro de tierra
estrella
repetida
y fecunda,
nos muestra
sus circunvoluciones,
sus canales,
la insigne plenitud
y la abundancia
sin hueso,
sin coraza,
sin escamas ni espinas,
nos entrega
el regalo
de su color fogoso
y la totalidad de su frescura.


Oda al libro (I)
Libro, cuando te cierro
abro la vida.
Escucho
entrecortados gritos
en los puertos.
Los lingotes del cobre
cruzan los arenales,
bajan a Tocopilla.
Es de noche.
Entre las islas
nuestro océano
palpita con sus peces.
Toca los pies, los muslos,
las costillas calcáreas
de mi patria.
Toda la noche pega en sus orillas
y con la luz del día
amanece cantando
como si despertara una guitarra.

A mí me llama el golpe
del océano.  A mí
me llama el viento,
y Rodríguez me llama,
José Antonio,
recibí un telegrama
del sindicato ‘Mina’
y ella, la que yo amo
(no les diré su nombre)
me espera en Bucalemu.

Libro, tú no has podido
empapelarme,
no me llenaste
de tipografía,
de impresiones celestes,
no pudiste
encuadernar mis ojos,
salgo de ti a poblar las arboledas
con la ronca familia de mi canto,
a trabajar metales encendidos
o a comer carne asada
junto al fuego en los montes.
Amo los libros
exploradores,
libros con bosque o nieve,
profundidad o cielo,
pero
odio
el libro araña
en donde el pensamiento
fue disponiendo alambre venenoso
para que allí se enrede
la juvenil y circundante mosca.
Libro, déjame libre.
Yo no quiero ir vestido
de volumen,
yo no vengo de un tomo,
mis poemas
no han comido poemas,
devoran
apasionados acontecimientos,
se nutren de intemperie,
extraen alimento
de la tierra y los hombres.
Libro, déjame andar por los caminos
con polvo en los zapatos
y sin mitología:
vuelve a tu biblioteca,
yo me voy por las calles.

Oda al libro (II)
Libro
hermoso,
libro,
mínimo bosque,
hoja
tras hoja,
huele
tu papel
a elemento,
eres
matutino y nocturno,
cereal,
oceánico,
en tus antiguas páginas
cazadores de osos,
fogatas
cerca del Mississippi,
canoas
en las islas,
más tarde
caminos
y caminos,
revelaciones,
pueblos
insurgentes,
Rimbaud como un herido
pez sangriento
palpitando en el lodo,
y la hermosura
de la fraternidad,
piedra por piedra
sube el castillo humano,
dolores que entretejen
la firmeza,
acciones solidarias,
libro
oculto
de bolsillo
en bolsillo,
lámpara
clandestina,
estrella roja.


Nosotros
los poetas
caminantes
exploramos
el mundo,
en cada puerta
nos recibió la vida,
participamos
en la lucha terrestre.
Cuál fue nuestra victoria?
Un libro,
un libro lleno
de contactos humanos,
de camisas,
un libro
sin soledad, con hombres
y herramientas,
un libro
es la victoria.
Vive y cae
como todos los frutos,
no sólo tiene luz,
no sólo tiene
sombra,
se apaga,
se deshoja,
se pierde
entre las calles,
se desploma en la tierra.
Libro de poesía
de mañana,
otra vez
vuelve
a tener nieve o musgo
en tus páginas
para que las pisadas
o los ojos
vayan grabando
huellas:
de nuevo
descríbenos el mundo
los manantiales
entre la espesura,
las altas arboledas,
los planetas
polares,
y el hombre
en los caminos,
en los nuevos caminos,
avanzando
en la selva,
en el agua,
en el cielo,
en la desnuda soledad marina,
el hombre
descubriendo
los últimos secretos,
el hombre
regresando
con un libro,
el cazador de vuelta
con un libro,
el campesino arando
con un libro.

Oda al caldillo de congrio
En el mar
tormentoso
de Chile
vive el rosado congrio,
gigante anguila
de nevada carne.
Y en las ollas
chilenas,
en la costa,
nació el caldillo
grávido y suculento,
provechoso.
Lleven a la cocina
el congrio desollado,
su piel manchada cede
como un guante
y al descubierto queda
entonces
el racimo del mar,
el congrio tierno
reluce
ya desnudo,
preparado
para nuestro apetito.
Ahora
recoges
ajos,
acaricia primero
ese marfil
precioso,
huele
su fragancia iracunda,
entonces
deja el ajo picado
caer con la cebolla
y el tomate
hasta que la cebolla
tenga color de oro.
Mientras tanto
se cuecen
con el vapor
los regios
camarones marinos
y cuando ya llegaron
a su punto,
cuando cuajó el sabor
en una salsa
formada por el jugo
del océano
y por el agua clara
que desprendió la luz de la cebolla,
entonces
que entre el congrio
y se sumerja en gloria,
que en la olla
se aceite,
se contraiga y se impregne.
Ya sólo es necesario
dejar en el manjar
caer la crema
como una rosa espesa,
y al fuego
lentamente
entregar el tesoro
hasta que en el caldillo
se calienten
las esencias de Chile,
y a la mesa
lleguen recién casados
los sabores
del mar y de la tierra
para que en ese plato
tú conozcas el cielo.


Oda a la alcachofa
La alcachofa
de tierno corazón
se vistió de guerrero,
erecta, construyó
una pequeña cúpula,
se mantuvo
impermeable
bajo
sus escamas,
a su lado
los vegetales locos
se encresparon,
se hicieron
zarcillos, espadañas,
bulbos conmovedores,
en el subsuelo
durmió la zanahoria
de bigotes rojos,
la viña
resecó los sarmientos
por donde sube el vino,
la col
se dedicó
a probarse faldas,
el orégano
a perfumar el mundo,
y la dulce
alcachofa
allí en el huerto,
vestida de guerrero,
bruñida
como una granada,
orgullosa,
y un día
una con otra
en grandes cestos
de mimbre, caminó
por el mercado
a realizar su sueño:
la milicia.

En hileras
nunca fue tan marcial
como en la feria,
los hombres
entre las legumbres
con sus camisas blancas
eran
mariscales
de las alcachofas,
las filas apretadas,
las voces de comando,
y la detonación
de una caja que cae,
pero
entonces
viene
María
con su cesto,
escoge
una alcachofa,
no le teme,
la examina, la observa
contra la luz como si fuera un huevo,
la compra,
la confunde
en su bolsa
con un par de zapatos,
con un repollo y una
botella
de vinagre
hasta
que entrando a la cocina
la sumerge en la olla.

Así termina
en paz
esta carrera
del vegetal armado
que se llama alcachofa,
luego
escama por escama
desvestimos
la delicia
y comemos
la pacífica pasta
de su corazón verde.

Oda a la cebolla
Cebolla,
luminosa redoma,
pétalo a pétalo
se formó tu hermosura,
escamas de cristal te acrecentaron
y en el secreto de la tierra oscura
se redondeó tu vientre de rocío.
Bajo la tierra
fue el milagro
y cuando apareció
tu torpe tallo verde,
y nacieron
tus hojas como espadas en el huerto,
la tierra acumuló su poderío
mostrando tu desnuda transparencia,
y como en Afrodita el mar remoto
duplicó la magnolia
levantando sus senos,
la tierra
así te hizo,
cebolla,
clara como un planeta,
y destinada
a relucir,
constelación constante,
redonda rosa de agua,
sobre
la mesa
de las pobres gentes.

Generosa
deshaces
tu globo de frescura
en la consumación
ferviente de la olla,
y el jirón de cristal
al calor encendido del aceite
se transforma en rizada pluma de oro.

También recordaré cómo fecunda
tu influencia el amor de la ensalada
y parece que el cielo contribuye
dándote fina forma de granizo
a celebrar tu claridad picada
sobre los hemisferios de un tomate.
Pero al alcance
de las manos del pueblo,
regada con aceite,
espolvoreada
con un poco de sal,
matas el hambre
del jornalero en el duro camino.
Estrella de los pobres,
hada madrina
envuelta
en delicado
papel, sales del suelo,
eterna, intacta, pura
como semilla de astro,
y al cortarte
el cuchillo en la cocina
sube la única lágrima
sin pena.
Nos hiciste llorar sin afligirnos.
Yo cuanto existe celebré, cebolla,
pero para mí eres
más hermosa que un ave
de plumas cegadoras,
eres para mis ojos
globo celeste, copa de platino,
baile inmóvil
de anémona nevada

y vive la fragancia de la tierra
en tu naturaleza cristalina.

Oda al albañil tranquilo
El albañil
dispuso
los ladrillos.
Mezcló la cal, trabajó
con arena.


Hombros redondos, cejas
sobre unos ojos
serios.
De un lado a otro iba
con
tranquilas manos
el albañil
moviendo
materiales.
Y al fin
de
la semana,
las columnas, el
arco,
hijos de cal, arena,
sabiduría y manos,
inauguraron
la sencilla firmeza
y la frescura.


Ay, qué lección
me dio con su trabajo
el albañil tranquilo!
Oda al maíz
América, de un grano
de maíz te elevaste
hasta llenar
de tierras espaciosas
el espumoso
océano.
Fue un grano de maíz tu geografía.
El grano
adelantó una lanza verde,
la lanza verde se cubrió de oro
y engalanó la altura
del Perú con su pámpano amarillo.

Pero, poeta, deja
la historia en su mortaja
y alaba con tu lira
al grano en sus graneros:
canta al simple maíz de las cocinas.

Primero suave barba
agitada en el huerto
sobre los tiernos dientes
de la joven mazorca.
Luego se abrió el estuche
y la fecundidad rompió sus velos
de pálido papiro
para que se desgrane
la risa del maíz sobre la tierra.

A la piedra
en tu viaje, regresabas.
No a la piedra terrible,
al sanguinario
triángulo de la muerte mexicana,
sino a la piedra de moler,
sagrada
piedra de nuestras cocinas.
Allí leche y materia,
poderosa y nutricia
pulpa de los pasteles
llegaste a ser movida
por milagrosas manos
de mujeres morenas.

Donde caigas, maíz,
en la olla ilustre
de las perdices o entre los fréjoles
campestres, iluminas
la comida y le acercas
el virginal sabor de tu substancia.

Morderte,
panocha de maíz, junto al océano
de cantata remota y vals profundo.
Hervirte
y que tu aroma
por las sierras azules
se despliegue.

Pero, dónde
no llega
tu tesoro?

En las tierras marinas
y calcáreas,
peladas, en las rocas
del litoral chileno,
a la mesa desnuda
del minero
a veces sólo llega
la claridad de tu mercadería.

Puebla tu luz, tu harina, tu esperanza
la soledad de América,
y el hambre
considera tus lanzas
legiones enemigas.

Entre tus hojas como
suave guiso
crecieron nuestros graves corazones
de niños provincianos
y comenzó la vida
a desgranarnos.


Oda a la cuchara
Cuchara,
cuenca
de
la más antigua
mano del hombre,
aún
se ve en tu forma
de metal o madera
el molde
de la palma
primitiva,
en donde
el agua
trasladó
frescura
y la sangre
salvaje
palpitación
de fuego y cacería.


Cuchara
pequeñita,
en la
mano
del niño
levantas
a su boca
el más
antiguo
beso
de la tierra,
la herencia silenciosa
de las primeras aguas que cantaron
en labios que después
cubrió la arena.

El hombre
agregó
al hueco desprendido
de su mano
un brazo imaginario
de madera
y
salió
la cuchara
por el mundo
cada
vez
más
perfecta,
acostumbrada
a pasar
desde el plato a unos labios clavelinos
o a volar
desde la pobre sopa
a la olvidada boca del hambriento.

Sí,
cuchara,
trepaste
con el hombre
las montañas,
descendiste los ríos,
llenaste
embarcaciones y ciudades,
castillos y cocinas,
pero
el difícil camino
de tu vida
es juntarte
con el plato del pobre
y con su boca.

Por eso el tiempo
de la nueva vida
que
luchando y cantando
proponemos
será un advenimiento de soperas,
una panoplia pura
de cucharas,
y en un mundo
sin hambre
iluminando todos los rincones,
todos los platos puestos en la mesa,
felices flores,
un vapor oceánico de sopa
y un total movimiento de cucharas.


Oda a la bicicleta           
Iba
por el camino
crepitante:
el sol se desgranaba
como maíz ardiendo
y era
la tierra
calurosa
un infinito círculo
con cielo arriba
azul, deshabitado.


Pasaron
junto a mí
las bicicletas,
los únicos
insectos
de aquel
minuto seco del verano,
sigilosas,
veloces,
transparentes:
me parecieron
sólo movimientos del aire.

Obreros y muchachas
a las fábricas
iban
entregando
los ojos
al verano,
las cabezas al cielo,
sentados
en los
élitros
de las vertiginosas
bicicletas
que silbaban
cruzando
puentes, rosales, zarza
y mediodía

Pensé en la tarde cuando los muchachos
se laven,
canten, coman, levanten
una copa
de vino
en honor
del amor
y de la vida,
y a la puerta
esperando
la bicicleta
inmóvil
porque
sólo
de movimiento fue su alma
y allí caída
no es
insecto transparente
que recorre
el verano,
sino
esqueleto
frío
que sólo
recupera
un cuerpo errante
con la urgencia
y la luz,
es decir,
con
la
resurrección
de cada día.


Video del Ejido San José

Evidencia a mitad del proceso...