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viernes, 21 de marzo de 2014

Homenaje a Efraín Huerta en el centenario de su natalicio.

Promoción de la lectura y escritura de textos poéticos
Homenaje a Efraín Huerta en el centenario de su natalicio
Sandra Ortiz Martínez
Artemio Ríos Rivera

Telesecundaria “Frida Kahlo”, localidad Guadalupe Victoria en Perote, Veracruz. 14 de febrero de 2014


                                                                     
El taller fue organizado a iniciativa de la directora comisionada del plantel, maestra Cristina Hernández. Recibimos la invitación a trabajar poesía con los alumnos de la escuela el 14 de febrero, día en que muchas personas festejan el amor y la amistad.

El taller se trabajó con dos grupos diferentes de alumnos, cada grupo incluía estudiantes de los tres grados de secundaria. En cada uno se desarrolló, con algunos ajustes, la misma secuencia didáctica, presentamos a continuación un registro combinando la experiencia con los dos grupos. Al final, el lector, podrá encontrar ejemplo de los trabajos realizados por alumnos de ambos grupos.

Para iniciar planteamos la pregunta: ¿Qué son los refranes o dichos populares?, ¿se saben algún dicho popular? Al cuestionamiento los chicos referían algunos dichos muy conocidos y buscabamos que el sentido y significado fuera claro para todos.  Algunos ejemplos son: “Árbol que nace torcido jamás su rama endereza”, para precisar el sentido preguntamos: el dicho dice ¿rama o tronco? Los chicos respondieron de manera dividida tronco y rama, por ello intentamos precisar así: Si nosotros fueramos un árbol ¿cuáles serían las ramas y cuál el tronco?, ¿qué es lo que le da forma al árbol, las ramas o el tronco?, los chicos entiendieron que se trataba del tronco… preguntamos entonces ¿qué quiere decir?, ¿qué les sugiere? Algún alumno respondió: “cuando uno es chiquito y es grosero nunca va a dejar de ser grosero”, para relativizar la determinación que muestran los dichos comentamos que, claro, ese es el sentido del dicho y aunque éstos encierran mucha verdad y sabiduría, no siempre son ciertos.

Otro refrán que comentaron los alumnos fue: “De tal palo, tal astilla”, preguntamos ¿qué es una astilla?, respondieron que es una madera, precisamos con otras preguntas y abordamos lo que significa; los alumnos comentaron que el palo es el papá, la astilla es el hijo. Señalamos que no sólo puede ser el papá, sino la familia o la mamá, y que los dichos son muy relativos, preguntamos si ¿los hijos tenemos que pagar el problema de los padres?, los jóvenes contestaron que no. Entonces hay cosas que pueden ser relativamente ciertas, no necesariamente todas ellas se relacionan con la forma de ser.

Propusieron depués “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, que resulta de fácil comprensión.

Algunos ejemplos del segundo grupo fueron:

Camarón que se duerme se lo lleva la corriente/ El muerto y el arrimado a los tres días apestan/ El que con lobos anda a aullar se enseña/ El que da y quita con el diablo se desquita/ El que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija.

Después les propusimos pensar ¿cómo podrían definir las palabras analizadas, como árbol y astilla?; comenzaron a decir que el árbol es verde y grande, les pedimos que pensaran si así apareciera la definición en el diccionario todos sabrían entonces qué es un árbol, contestaron que no, que harían falta cosas como que es duro, con ramás y tronco. Preguntamos entonces qué tipo de definiciones aparecen en el diccionario y en qué lenguaje están escritas, no titubearon al contestar que es una descripción literal de las cosas.

Para afianzar en esta comprensión cada fila debía  buscar una palabra en el diccionario.

Astilla: un fragmento de material desprendido de una madera.
Árbol: una planta leñosa, con ramas y hojas.
Tronco: tallo leñoso de las plantas.
Palo: trozo cilíndrico alargado de madera.

Leyeron lo que encontraron y luego hicimos la distinción entre la descripción que acababan de leer y lo que podemos analizar en los refranes. Una de las alumnas leyó la definición de refrán de un libro que encontramos en la biblioteca de la escuela. En este momento del taller, con el primer grupo observamos que era necesario detenerse más en la lectura y analisis de dicha definición, de manera que cuando en la actividad siguiente, que era escribir la definición de refrán que ellos comprendieron, los del segundo grupo tenían definiciones más claras y precisas que las del primero.

Algunas ideas que saltaron en el primer grupo son:

Son frases que están en la boca de la gente./ Un refrán es lo que dice la gente y puede ser cierto o no./ Frases que dice la gente para expresar o decir algo de manera figurada, algunas son cierta o a veces no.
Para precisar la definición, la volvimos a leer del libro y clarificamos algunos significados como ¿por qué se dice que es popular?, señalando que la palabra pueblo, viene del vocablo italiano ‘popolo’ o ‘populus’ del latín, que un refrán es una forma de educación que nos dan, aunque sean muy duros y terminantes como: “el que nace pa’ maceta del corredor no pasa”. Los refranes están hechos en sentido figurado y tratán sobre lo que dice o hace la gente. Preguntamos si ¿los refranes los escriben? la respuesta fue que no, que sólo se dicen y agregamos que pertenecen a la tradición popular oral.

Para ejemplificar preguntamos: ¿nuestros papás dicen dichos populares?, ellos respondieron naturalmente que sí, preguntamos también: ¿nuestros abuelos decían dichos?, también respondieron que sí, y luego si ¿ellos sabían leer?, varios respondieron que no, entonces la pregunta fue y ¿cómo los aprendieron?, los muchachos dijeron que en la familia. Por ello se afirma la sabiduría del pueblo se encierra en los dichos y refranes, a manera de leyes, a veces son picardías que dice el pueblo y se transmiten por tradición oral.

Hasta aquí cerramos en análisis de los refranes y pasamos a una segunda parte que encaminó al ejercicio de escritura.

Para iniciar preguntamos: ¿de qué tamaño es un poema?, pidiendo que pensaran en los poemas que han leído. Las respuestas generales fueron que: como de 4 estrofas, de 3, de 2, de 7 o 14. Algún alumno dijo que dependía de quién lo escribiera, de los versos y de los sentimientos. Señalamos que decir que el tamaño depende de quien lo escriba y de los versos que lo compongan era una buena respuesta.
Comentamos que cuando dijeron 14, no estaban pensando en las estrofas, sino en las sílabas y eso tiene que ver con la métrica, que viene de metro, es decir medir y, entonces, la métrica trata la medida de los versos. Que cuando hablamos del tamaño, podemos afirmar que todo un libro puede ser un poema o que éstos también pueden ser chiquitos. Prengutamos ¿qué tan chiquitos pueden ser?, los jóvenes contestaron que como de tres estrofas o de tres palabras.

Para abundar al respecto y entrar en materia preguntamos si habían oído hablar de un señor que se llama Efraín Huerta, los muchachos contestaron que no. Junto con Efraín Huerta presentamos a Octavio Paz y José Revueltas, pues los tres nacieron hace un siglo, preguntamos ¿cuándo nacieron?, los chicos hicieron cálculos mentales y contestaron que en 1914. Les proporcionamos algunos datos sobre los tres y luego hicimos la introducción a los poemínimos de Huerta.
Escribimos en el pizarrón:

Redil
Como
Buena
Oveja
Descarriada
Que soy
Me vendo
Bien
Al mejor
Pastor

Preguntamos ¿qué es un redil? Y ante la falta de respuesta clara, leímos una definición de diccionando, que cobró significado al comentarla y poner un ejemplo.

Fue necesario, también, hacer referencia a la frase “se vende al mejor postor”, comentarla y mostrar cuál es el juego que construye Huerta al final del poemínimo. Todo con sólo cambiar una vocal.

Comentamos sobre el sentido del texto, haciendo referencia a la lealtad entre amigos, que no es un amigo leal quien hoy está contigo por interés y mañana está con alguien más por puro interés. Después explicamos que éste, es un poema que recupera un dicho popular pero lo cambia “ese es el juego”, que se llaman poemínimos; preguntamos ¿a qué les suena?, “a poemas chiquitos” contestaron los alumnos.
Para que los jóvenes comprendieran el sentido de cada poemínimo, alternamos entre una introducción a un tema y luego presentar uno de los poemas y en otros presentar el texto y luego construir el contexto con algunas preguntas o señalando la frase a la que hacen referencia de manera directa, siempre en referencia a poemínimos de Efraín Huerta.

Comentamos que es importante que observen lo que hace el poeta, Efraín Huerta: toma un dicho popular y lo cambia, toma una frase celebre y la cambia, todo con un breve giro de lenguaje. El dicho ya está hecho en lenguaje figurado y lo que hace Efraín Huerta es volver a cambiar el sentido. Agregamos que la poesía realmente no es tan seria, es jugar con el lenguaje, un buen poeta es como un niño que sabe jugar con sus juguetes, preguntamos: ¿con qué juega el poeta? Y los alumnos contestaron con mucha facilidad que con las palabras, añadimos que la poesía no es algo elevado, lejano, es algo con lo que se puede jugar.

Transcribimos más ejemplos trabajados, algunos son los que presentamos con  el equipo.





Al ir analizando los poemínimos reflexionabamos sobre lo que sucedía con un refrán o la frase célebre al convertise en poesía, preguntabamos a los alumnos: ¿qué cambio Efraín Huerta en “Del dicho al lecho hay mucho trecho”?, ellos respondían con mucha claridad que una sola letra, ¿cuál? la h.

En algunos casos no es tan sencillo como en el de Bradburiana o Arenguita, pero que es posible comprenderlos y hacerlos trabajando un poco más.

Para comentar de manera más específica la estrategia de Huerta, hablamos sobre la homofonía, sobre las palabras que se escuchan iguales pero tienen un significado diferente. Sobre todo con el segundo grupo se hizo énfasis en esta característica de los poemínimos, pues tener claridad que se trataba de conservar el sonido y cambiar el contenido, servía de mucho para el ejercicio de escritura. Comentamos que bastaba con cambiar sólo un poco el texto, incluso una sola letra y éste se convierte en otra cosa. Hay que insistir en la homofonía y la diferencia con la sinonimia ya que cuando los muchachos cambian palabras por sus sinónimos, generalmente la frase conserva su significado y no se dice algo nuevo.

Los invitamos a hacer poesía, “porque no hay peor poesía que la que no se hace”, dice Efraín Huerta. La indicación fue que pensaran en una frase célebre, un refrán, un piropo, un mandamiento o ley y lo escribieran en su cuaderno y luego cambiaran algo para convertirlo en un poemínimo, intentando que no repitieran entre ellos el mismo refrán o frase. Resaltamos que se trataba de cambiarlo, no sólo por cambiarlo, sino que tuviera sentido, que comunicara algo. Para apoyarlos en la actividad se hizo circular el libro de la Biblioteca Escolar: Refranes populares de México de Guadalupe Appendini, editorial Porrúa.

También les indicamos que cuando tuvieran una propuesta debían pensar en un título divertido y relacionado; pasarlo en limpio en hojas que les proporcionamos y finalmente, ilustrarlo con algún dibujo relacionado con el contenido. La propuesta fue construir una antología de poemínimos.
Para pasarlo en limpio se propuso un formato así:


Los alumnos avanzaron a buen ritmo y cuando tenían algo que mostrar se acercaban a consultarnos  para ver si era correcta su propuesta. Nosotros intentamos respetar la idea o juego que el alumno estuviera construyendo, aún cuando el contenido pareciera “dificil”, como en el caso del narcotrafico. Nuestra intención era apoyarlos a tener mayor claridad en lo que podían hacer y cómo.

Los jóvenes tendían a buscar sinónimos a la hora de cambiar sus textos, terminaban escribiendo lo mismo o dando el significado del refrán o del piropo. Debíamos insistir en que se trataba de buscar homofonía, es decir buscar palabras que suenen parecidas y que signifiquen cualquier cosa, aunque sea un disparate, jugar con el sonido de las palabras.

También les recomendabamos que para generar sentido buscaran considerar palabras del mismo campo semántico o quitar una que se reemplazara de manera más sencilla que otra.
En el caso de los títulos fue importante recomendar que éste no intentara explicar el poemínimo, tampoco debía ser alusivo al refrán o frase original, sino alusivo al nuevo texto, es decir, al poemínimo.
Un ejemplo de la manera en que se orientó a los alumnos es este:

[Refrán original] En la boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.

[Primer intento del alumno] En la boca del lobo se hace chismoso.


Al ver esta frase le señalamos que hace falta algo que responda a lo que arriba sería “lo cierto”, le dijimos: En boca de lobo, (dibujamos dos líneas) y preguntamos ¿lo ¿qué? Entonces explicamos, en el frefrán original hay un antónimo entre mentiroso y lo cierto, es decir, mentira-verdad, para señalar que en el poemínimo esto podía conservarse. Para ayudarle le preguntamos ¿Qué representa el lobo?, el alumno no sabía responder, preguntamos entonces ¿qué papel tiene en el cuento de Caperucita El Lobo Feroz?, no se sentía seguro de su respuesta pues no contestó de manera inmediata, así que preguntamos ¿por qué se regalan osos el día de san Valentín?, ¿qué representan los osos?, él contesto que representan amor y ternura; entonces desde ahí preguntamos y¿qué representa el lobo? Él logró responder que es feroz, es malo. Así preguntamos que ¿cuál es el antónimo de malo?, él respondió sin titubear: bueno. Observó que la palabra que podría poner entonces sería ‘bueno’: en la boca del lobo lo bueno se hace _______ . Ahora había que buscar algo para jugar y dar sentido, preguntamos ¿qué se puede hacer?, ¿queda bien chismoso? Él alumno observaba sin sentirse satisfecho, buscando una alternativa. Entonces preguntamos: en el cuento de caperucita ¿qué hace el lobo?, él respondió: se come a su abuelita, ¿qué hacemos en la boca cuando comemos?, el responde que masticamos, reformulamos la pregunta: ¿qué es lo que masticamos?, ¿cómo se llama lo que tenemos en la boca? Decimos “ya traga ese….” Él contesta: bocado. Le sugerimos la palabra y él se va a su asiento a pensarlo y terminarlo.






 


















Mientras los alumnos terminaban sus trabajos, comentamos cómo se llamaría la antología, les propusimos que la antología podía ser un homenaje a Efraín Huerta pues este año conmemoramos 100 años de su nacimiento. Preguntamos cuando alguien cumple cien años se le hace un homenaje, ¿les parece que le hagamos un homenaje a Efraín Huerta?, los alumnos dijeron que sí.
Un alumno del salón elaboró la portada por ser un dibujante destacado y nosotros escribimos el prologo.

El título sería: Homenaje a Efraín Huerta. Antología de poemas mínimos.



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