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miércoles, 22 de enero de 2014

Secuencias didácticas para leer y escribir textos poéticos: tres odas elementales


Tres odas elementales
Artemio Ríos Rivera/Sandra Ortiz Martínez
Este material fue realizado con la intención de compartir algunas experiencias del trabajo de promoción de lectura y escritura. Sistematiza tres secuencias didácticas para promover la lectura y escritura de textos poéticos. Los ejercicios están basados en odas de Pablo Neruda, por eso el título de Tres odas elementales.
Las secuencias han sido probadas con alumnos de secundaria y docentes, pero pueden funcionar con jóvenes de preparatoria y universitarios. Las pautas están pensadas en promotores de lectura y escritura. Sin duda son flexibles y hay más odas de Neruda que pueden incorporarse con la misma propuesta, todo depende de la imaginación y las herramientas con las que cuente el promotor.
Hay algunas actividades que son comunes a las tres secuencias, se señalan en cada caso. El promotor puede elegir la oda de cada secuencia que sea más de su agrado, para cada secuencia se sugieren dos y una es comentada con mayor detalle.
Como actividad para mejorar los textos escritos que producen los alumnos, se incorpora al final una actividad de corrección que puede ser de mucha utilidad para tener productos de mayor calidad.
También se incorporan como comentarios generales algunas recomendaciones sobre las condiciones de trabajo y tiempo.
En los anexos el promotor encontrará los poemas sugeridos para el desarrollo de las actividades propuestas.
Actividad de introducción-sensibilización:
Se sugiere que antes de iniciar la secuencia se lean poemas para generar un ambiente de cercanía con los textos poéticos. Estas lecturas iniciales deben ser algo gratuitas, es decir no detenerse mucho en su análisis, de ser posible no pedir nada a cambio, aunque podemos dialogar sobre si fueron del agrado de los participantes o no.
Poemas sugeridos: Oda al albañil tranquilo/       Oda al libro I y II/            Oda a la alcachofa
Después el promotor deberá pedir a los alumnos que elijan qué prefieren trabajar, presentando las siguientes opciones: un guisado, un vegetal o un objeto, registrará cuál es la respuesta más frecuente y debe continuar según la elección.
Nota: Si el promotor sólo se ha preparado estudiando a fondo un poema, no puede dar a elegir a los alumnos y entonces  dará inicio a la Oda que haya preparado.
Secuencias posibles:
A.                   
Oda al caldillo de congrio             /              Oda al tomate
Guisado
B.                   
Oda a la cebolla                               /              Oda al maíz
Vegetal
C.                   
Oda a la bicicleta                             /              Oda a la cuchara
Objeto
Actividad inicial y común a las tres odas:
Es necesario que desde el inicio el promotor tenga una actitud de dialogo y escucha sobre lo que los alumnos piensan y en este momento se le sugiere considerar las preguntas que se presentan a continuación, así como registrar en un lugar visible (pizarrón, laptop con cañón, papel bond, etcétera) palabras o frases de lo que contestan los alumnos para ir dando cuenta de algunos significados comunes, sin ser exhaustivos o detenerse demasiado en las respuestas:
Preguntas elementales: ¿te gusta la poesía?, ¿por qué? Registrar lo frecuente de las respuestas negativas, generalmente las razones son: porque es aburrida, no le entiendo, es muy cursi, no ha leído poesía.
Pregunta preliminar ¿Normalmente de qué habla la poesía? Registrar sobre todo cuando comentan que hablan de amor y sentimientos.
Después se cuestiona a los participantes sobre el significado de la palabra “oda”, como manera de contextualizar el texto que van a trabajar y hacerlo más claro; el significado de “oda” según la RAE es: composición poética del género lírico, que admite asuntos muy diversos y muy diferentes tonos y formas, y se divide frecuentemente en estrofas o partes iguales. ¿Qué es el género lírico? (Wikipedia: género lírico es un género literario en el que el autor transmite sentimientos, emociones o sensaciones respecto a una persona u objeto de inspiración.)
En resumen: oda se puede utilizar como sinónimo de poesía para el ejercicio.
Se sugiere leer y comentar de una a tres de las odas de sensibilización, de acuerdo al momento y la disposición de tiempo.
Luego, según la elección del grupo continuar con la Oda A, B o C.
 Oda A:
A.      Oda al caldillo de congrio             /              Oda al tomate
Preguntar sobre la alimentación y la preparación de los alimentos a los participantes, pedir que escriban una receta de cocina, recordar que debe llevar título, ingredientes y modo de preparación.
Una vez que se tienen las recetas de cocina compartir algunas en el grupo. Traer a colación el sabor, el olor, la textura de los alimentos de que hablan las recetas. El gusto que se tiene por esos guisos, su importancia regional.
Tener visible el título “Oda al caldillo de congrio” y el nombre de su autor: Pablo Neruda. Aclarar la palabra congrio, se puede ir al diccionario, en general, rescatar la noción de que es un pescado. Preguntar sobre el autor, es importante rescatar su nacionalidad. Ahora transparentar el título, podría quedar como “poema al caldo de pescado”.
Leer y analizar la oda. Para la lectura es recomendable que todos puedan acceder al texto escrito, ya sea en pantalla o impreso. Primero deben leer individualmente, se pueden hacer algunas preguntas para ubicar el primer acercamiento de comprensión.  Después hay que leer en voz alta, todos deben seguir el texto.
Es necesario dar sentido a las palabras desconocidas, hasta donde sea posible hacerlo por contexto, el diccionario será el último recurso. Por ejemplo en “regios camarones marinos”, para la palabra regios se puede preguntar el gentilicio de Monterrey, regiomontanos; dividimos las palabras y las relacionamos monte-rey, regio-montano, montano es a monte, como regio es a rey, ¿por qué los camarones son regios?
Localizar algunas expresiones en sentido figurado (comparaciones o metáforas), “cede como un guante”; “descubierto queda entonces el racimo del mar”; “recoges ajos, acaricia primero ese marfil precioso, huele su fragancia iracunda”. Para efectos del ejercicio no interesan las definiciones de figuras literarias, lo importante es que el alumno pueda pasar del sentido literal al sentido figurado.
Los comentarios nos pueden conducir a identificar la oda con una receta de cocina, comentar semejanzas y diferencias (en la oda no hay una lista de ingredientes, por ejemplo, el poeta se va directamente al modo de preparación, al procedimiento).
Dar algunas pistas como ejemplos de la adjetivación o el uso de epítetos que hace el poeta en Oda al caldillo de congrio. (“rosado congrio”, “gigante anguila”, “nevada carne”). Para que haga uso de ese recurso al reescribir su receta de cocina.
Ahora se les pide que comparen su receta de cocina con la oda de Neruda, se aceptan comentarios en lluvia de ideas.
¿Es posible reescribir la receta, mejorarla, hacerla un poema?, los participantes reescriben su texto. Recomendar que retomen los comentarios hechos sobre el sabor, el olor, la textura de los alimentos de que hablan las recetas. El gusto que se tiene por esos guisos y su importancia regional. Recomendar poner un título creativo.
Lo común: como actividad de cierre comparten sus poemas y se puede hacer una antología de la sesión, ya sea electrónica o física. Es muy conveniente ilustrar la portada, elegir un título acorde al lugar y circunstancia en que se está produciendo la antología. Hacer un prólogo breve que explique cómo se formó la antología y su contenido. Es recomendable paginar y hacer un índice.
También es posible realizar el ejercicio de escritura que aparece después de las tres secuencias didácticas, se recomienda hacerlo si se dispone de tiempo, pues dará mayor solidez a los textos que producen los alumnos y publicarlos será un ejercicio más satisfactorio.
 Oda B:
B.      Oda a la cebolla                               /              Oda al maíz
Preguntar sobre los cultivos de la región o sobre verduras que utilizan en casa para preparar los alimentos. Pedir que describan un vegetal, su nombre, uso, color, textura, olor y tamaño. Para dar idea se les puede leer definiciones de diccionario:
Cebolla: (RAE) Planta hortense, de la familia de las Liliáceas, con tallo de seis a ocho decímetros de altura, hueco, fusiforme e hinchado hacia la base, hojas fistulosas y cilíndricas, flores de color blanco verdoso en umbela redonda, y raíz fibrosa que nace de un bulbo esferoidal, blanco o rojizo, formado de capas tiernas y jugosas, de olor fuerte y sabor más o menos picante.
Jitomate: (RAE) Fruto de la tomatera, que es una baya casi roja, de superficie lisa y brillante, en cuya pulpa hay numerosas semillas, algo aplastadas y amarillas.
Sus descripciones no tienen que ser significados de diccionario, deben partir de su propia experiencia, de su interacción con el vegetal, de sus gustos y sus fobias, de sus recuerdos.
Una vez que se tienen los escritos sobre sus vegetales compartir algunos en el grupo.
Leer y analizar la oda. Para la lectura es recomendable que todos puedan acceder al texto escrito, ya sea en pantalla o impreso. Primero deben leer individualmente, se pueden hacer algunas preguntas para ubicar el primer acercamiento de comprensión.  Después hay que leer en voz alta, todos deben seguir el texto.
Es necesario dar sentido a las palabras desconocidas, hasta donde sea posible hacerlo por contexto, el diccionario será el último recurso. Por ejemplo en “escamas de cristal te acrecentaron”. Escamas: (RAE) Lámina de origen dérmico o epidérmico, en forma de escudete, que, imbricada con otras muchas de su clase, suele cubrir total o parcialmente el cuerpo de algunos animales, principalmente el de los peces y reptiles. Lámina formada por células epidérmicas unidas y muertas que se desprenden espontáneamente de la piel. Podemos comentar ¿qué pasa cuando nos exponemos mucho al sol? Se quema la piel. ¿Qué pasa con la piel quemada? Se cae. ¿En forma de qué? De pellejos, te descamas, de escamas. ¿Qué animales tienen escamas? Las víboras, los peces. ¿Cómo son?  ¿Por qué dice el poema? “escamas de cristal te acrecentaron”.
Al ir dando sentido a las palabras desconocidas también vamos localizando algunas expresiones en sentido figurado (comparaciones o metáforas). Insistimos, para efectos del ejercicio no interesan las definiciones de figuras literarias, lo importante es que el alumno pueda pasar del sentido literal al sentido figurado.
Redoma: ligarlo a las piezas de laboratorio. Anémona: (RAE) planta. Animal marino parecido a una flor o a una medusa, su cuerpo, blando y contráctil, tiene en su extremo superior la boca, rodeada de varias filas de tentáculos.   Redoma y anémona se ligan a la forma de la cebolla.
De Afrodita (Venus) se puede rescatar que es Diosa del amor, mejor de la sexualidad. Su flor es la rosa. Cronos, el dios del tiempo, corta los genitales de su padre Urano y los lanza al mar, de donde surge Afrodita. De ahí que se le conozca como “la diosa nacida de las olas” o “nacida del semen de dios”, nacida del mar. Por eso el poeta dice de la cebolla, “redonda rosa de agua”. Posiblemente duplicó la magnolia implica que  juntó dos flores para hacerla redonda y semejar la redondez de los senos (“Levantando sus senos”).
Hay otras imágenes muy sugestivas en el texto a las cuales se puede acudir para activar la imaginación del lector y rescatar la diferencia entre significado literal y figurado: “y nacieron/tus hojas como espadas en el huerto”, “cebolla,/clara como un planeta” (comparaciones); “y parece que el cielo  contribuye/dándote fina forma de granizo”, rescatar aquí la imagen con que el poeta alude a la cebolla picada. “eres para mis ojos/globo celeste, copa de platino,/baile inmóvil/de anémona nevada”.  Estas sugerencias no agotan el análisis de la oda, sólo apuntan algunos elementos posibles.
Dar algunas pistas como ejemplos de la adjetivación o el uso de epítetos que hace el poeta en Oda a la cebolla: luminosa redoma; tierra oscura; tu torpe tallo verde (torpe tallo, adjetivación; tallo verde, epíteto); desnuda transparencia. La adjetivación y el epíteto en literatura ha de entenderse como la habilidad de intensificar la expresión.
En lluvia de ideas comparar el significado de la palabra cebolla de diccionario y cómo la describe el poeta.
Solicitar a los participantes que lean su texto sobre la descripción de un vegetal.
Ahora se les pide que comparen su descripción con la oda de Neruda, se aceptan comentarios en lluvia de ideas.
¿Es posible reescribir nuestros textos, mejorarlos, hacerlos poema?, los participantes reescriben su texto. Recomendar que retomen los comentarios hechos a las imágenes. El gusto que se tiene por esos vegetales y su importancia regional. Recomendar poner un título creativo.
Como reforzamiento se pueden leer, de manera gratuita, Oda al tomate, Oda al maíz u Oda a la alcachofa.
Lo común: como actividad de cierre comparten sus poemas y se puede hacer una antología de la sesión, ya sea electrónica o física. Es muy conveniente ilustrar la portada, elegir un título acorde al lugar y circunstancia en que se está produciendo la antología. Hacer un prólogo breve que explique cómo se formó la antología y su contenido. Es recomendable paginar y hacer un índice.
También es posible realizar el ejercicio de escritura que aparece después de las tres secuencias didácticas, se recomienda hacerlo si se dispone de tiempo, pues dará mayor solidez a los textos que producen los alumnos y publicarlos será un ejercicio más satisfactorio. 
Oda C:
Preguntar sobre los objetos de uso cotidiano, sobre los objetos que nos rodean. Preguntar cuáles son los objetos de su preferencia, ¿por qué?
Deben elegir un objeto y hacer una descripción del mismo.
Es posible pedir que describan un objeto de cocina, la cuchara por ejemplo; puede ser un transporte, la bicicleta. Es recomendable ver la definición de diccionario para apoyar su escrito. En el caso de bicicleta el RAE muestra un solo significado, de la cuchara hay varios tipos y significados, sin embargo el básico es el siguiente.
Cuchara: (RAE) Utensilio que se compone de una parte cóncava prolongada en un mango, y que sirve, especialmente, para llevar a la boca los alimentos líquidos o blandos.
Bicicleta: (RAE) Vehículo de dos ruedas de igual tamaño cuyos pedales transmiten el movimiento a la rueda trasera por medio de dos piñones y una cadena.
Las entradas de diccionario pueden ser discutidas y cuestionadas, pero hay que conservar el significado básico. Sus descripciones no tienen que ser significados de diccionario (evitar, hasta donde sea posible el corta-pega, sin embargo se puede hacer paráfrasis), deben partir de su propia experiencia, de su interacción con el objeto, de sus gustos y sus fobias, de sus recuerdos.
Una vez que se tienen los escritos sobre sus objetos compartir algunos en el grupo. Hacer comentarios, cuestionar los escritos.
Leer y analizar la oda a la cuchara. Para la lectura es recomendable que todos puedan acceder al texto escrito, ya sea en pantalla o impreso. Primero deben leer individualmente, se pueden hacer algunas preguntas para ubicar el primer acercamiento de comprensión.  Después hay que leer en voz alta, todos deben seguir el texto.
Es necesario dar sentido a las palabras desconocidas, hasta donde sea posible hacerlo por contexto, el diccionario será el último recurso. Por ejemplo en cuenca, compararla con la palma de la mano cuando capturamos algún líquido, pensar en porqué hablamos de las cuencas de los ojos. La palabra “clavelinos”, pensar de dónde proviene, llegar a clavel, comentar sobre el color, el aroma y la forma de la flor, entonces reflexionar porqué la expresión es “labios clavelinos”. En el caso de “panoplia” se puede ir directamente el diccionario, (RAE): Colección de armas ordenadamente colocadas. Relacionar armas con cucharas y la lucha contra el hambre.
Ahora se les pide que comparen su descripción con la oda de Neruda, se aceptan comentarios en lluvia de ideas.
¿Es posible reescribir nuestros textos, mejorarlos, hacerlos poema?, los participantes reescriben su texto. Recomendar poner un título creativo.
Como lectura gratuita puede compartirse la Oda a la bicicleta y/ las odas al libro.
Lo común: como actividad de cierre comparten sus poemas y se puede hacer una antología de la sesión, ya sea electrónica o física. Es muy conveniente ilustrar la portada, elegir un título acorde al lugar y circunstancia en que se está produciendo la antología. Hacer un prólogo breve que explique cómo se formó la antología y su contenido. Es recomendable paginar y hacer un índice.
También es posible realizar el ejercicio de escritura que aparece después de las tres secuencias didácticas, se recomienda hacerlo si se dispone de tiempo, pues dará mayor solidez a los textos que producen los alumnos y publicarlos será un ejercicio más satisfactorio. 
Corrección de la escritura
Una actividad que pocos maestros realizan y que es muy necesaria para la formación de alumnos escritores, es la corrección de los textos. Los escritos que los alumnos hacen pueden parecer algo muy sencillo, pero es una imagen falsa, pues en ellos ponen a prueba diferentes habilidades. No desconocemos la dificultad que implica la corrección, requiere de mucho tiempo y prácticamente es individual, sin embargo es posible ejecutarla.
Para apoyar el desarrollo de dichas habilidades de escritura, se recomienda al promotor realizar la siguiente actividad, ésta le exige que sea solvente en los elementos básicos que están relacionados con los textos escritos. Siempre es muy útil tener a mano diccionario y una gramática, aunque el internet también es un gran apoyo. 
Cuando se han desarrollado las actividades anteriores, los alumnos terminan con dos textos escritos: una receta de cocina o una descripción y un poema. El promotor decidirá cuál de los dos van a trabajar, pueden ser los dos, aunque es necesario que el promotor esté familiarizado con la estructura y particularidades de cada tipo de texto.
Se solicita algún voluntario que desee que su escrito sea revisado en colectivo, si no lo hay, el promotor puede elegir algún alumno al azar o preguntar, con anterioridad, al maestro responsable del grupo algún o algunos nombres de alumnos con mayor dificultad para escribir. Para efectos de revisión colectiva es conveniente trabajar con los textos más difíciles. Importante crear un ambiente de confianza para que el productor del texto revisado entienda la importancia formativa del ejercicio y no se sienta exhibido.
Los textos a revisar deben ser copiados exactamente como los terminó el alumno en el cuaderno, en un lugar visible a todos: pizarrón, computadora o papel; si se trata de pizarrón o papel se sugiere que haya lugar suficiente para señalar cambios y escribir en “limpio” la nueva versión del texto.
Con el texto visible a todos, es necesario que el promotor expliqué a los alumnos, que se trata de que en conjunto se revise y corrija para mejorarlo. Que cada uno opinará, pero que se dejará al autor que sea él quien resuelva qué cambio se debe hacer y que este ejercicio les sirve a cada uno para autocorregir sus escritos.
Lo primero que hay que hacer es verificar que se trate de un texto original, si se trata de una copia, es necesario señalarlo, no como acusación, sino como un elemento base en la revisión, pues entonces hay que revisar que el texto en conjunto tenga sentido, la copia sea correcta y esté adecuadamente referenciada. Como vemos aun copiar y pegar tiene su grado de dificultad y puede ser útil.
Si se trata de un texto original lo primero que se debe revisar es el sentido global y coherencia del texto, el autor debe leerlo en voz alta para todos. En ningún momento el promotor cambiará el escrito según sus propias consideraciones,  es necesario que pregunte siempre al autor ¿qué es lo que quiso decir? y lo ayude a lograrlo con claridad en cada modificación que se haga. A veces tenemos una idea en la mente que no corresponde a lo que escribimos, por eso al leernos cambiamos palabras, es necesario hacer conciencia de eso, pedir que vuelva a leer tal y como lo escribió, después compararlo en cómo lo pensó, tenemos entonces los primero pasos de la autocorrección.
En este momento se revisan los párrafos y la puntuación, cada párrafo debe corresponder a una idea y si el nivel de la escritura del alumno es elemental, cada oración debe ser terminada con un punto; para organizar lo que el alumno quiere comunicar. El ritmo de lectura del alumno puede ayudar para localizar dónde puede ir una coma. Localizar de quién se habla y qué se dice de él, buscando dónde termina una idea y empieza otra puede auxiliar a poner puntos y seguido o aparte. No siempre es tan simple.  
Posteriormente se revisa la coherencia: que haya claridad sobre el sujeto en cada oración y que éstas tengan sentido; coherencia entre artículos, verbos y sustantivos en términos de género, número y  tiempo. Es decir llamar la atención sobre los errores de concordancia.
Después es necesario revisar las palabras usadas, que sean las necesarias para expresar lo que se desea, que no se repitan, en este caso apoyar a los alumnos a buscar sinónimos o las palabras adecuadas.
Finalmente se revisará la ortografía, sin hacer énfasis en las reglas, sino en generar una memoria visual y auditiva de los textos escritos. Se pedirá a los alumnos que intenten recordar cómo se escriben las palabras o que las busquen en el diccionario. Llamar la atención sobre los verbos conjugados, así no los van a encontrar en el diccionario, preguntarnos de dónde viene la palabra, de qué verbo; recordar que lo verbos en el diccionario los vamos a encontrar en infinitivo (terminación ar, er, ir). Dejar que busquen y no encuentren, reflexionar: ¿por qué no encuentro tal palabra en el diccionario? Generalmente el alumno infiere: lleva h al principio, no se escribe v sino con b,  la palabra inicia c, s o z, en fin.  Un principio pedagógico fundamental es ayudar a que el alumno piense, compare, infiera, pero que sea él mismo quien encuentre las respuestas.
Releer en voz alta y silabear las palabras localizando las sílabas tónicas o la separación de diptongos ayuda mucha a que el alumno reconozca cómo tildar ciertas apalabras.
Los elementos de sintaxis, gramática, ortografía y puntuación son temas de reflexión que el promotor de lectura y escritura debe compartir en el momento de la corrección sin el ánimo de el alumno memorice reglas sino para que tenga claridad del por qué de la necesidad de someter su texto a cambios y correcciones. No es lo mismo cajón que cagón, inglés que ingles, chulo que…, en fin hay tantos ejemplos.
La actividad permite a los alumnos comprender que ningún texto está terminado al escribirlo, es necesario revisarlo varias veces y generar más de una versión, es un proceso que, al inicio, puede parecer cansado, pero que le generará muchas satisfacciones hacerlo. Al tener un producto limpio y coherente factible de ser publicado.
 Apuntes Generales:
En todos los casos se puede uno auxiliar de los elementos a los que se dedican las odas: jitomate, alcachofa, cuchara, libro, cebolla, maíz o bicicleta. Tenerlos en físico. En su defecto se pueden acudir a imágenes de buen tamaño sobre los elementos, sobre todo el caldo de pescado o el albañil. Dedicar un tiempo a la observación.
El promotor de lectura y escritura puede consultar otras odas de Pablo Neruda e incorporarlas, ya sea como lecturas de sensibilización (previas al ejercicio), gratuitas (posteriores) o como nuevos instructivos para la detonación de textos.
Las actividades no están pensadas con tiempos fijos, lo ideal es seguir el ritmo de los participantes. Sin embargo calculamos que cada ejercicio, el taller de cada oda,  puede durar tres horas.
La actividad de corrección de escritura puede realizarse en una sesión diferente a la de la de las Odas, esto puede servir para que los alumnos “capturen” sus textos en formato electrónico y facilitar el inicio en la sesión de corrección.
Si el promotor realiza actividades con el mismo grupo en sesiones regulares, es posible que el ejercicio de corrección de escritura pueda usarse también regularmente, revisando siempre el texto de un alumno diferente. Los alumnos se familiarizan con el método y cada vez lo aprovechan más. También puede incluir algunas variaciones como: al inicio organizar parejas que hagan una revisión conjunta de sus textos y luego hacerlo con sólo un texto con todo el grupo. Es importante democratizar la revisión de textos, que todos participen.
Referencias:
Cassany, Daniel (2012). Reparar la escritura. Didáctica de la corrección de lo escrito. México, Biblioteca para la actualización del maestro, SEP-Editorial Grao, 129 pp.
Neruda, Pablo (2008). Antología Fundamental. Pehuén Editores, Chile, 537 pp.
http://www.neruda.uchile.cl/obra/odaselementales.htm, consultada el 10 de enero de 2014.
Antecedentes en la construcción de la secuencia de Tres odas elementales, Ríos Rivera, Artemio (2012-2013):
Algunos productos derivados del trabajo con la secuencia Ríos Rivera, Artemio (2012-2013):


Anexos: Odas de Pablo Neruda

Oda al tomate
 La calle
se llenó de tomates,
mediodía,
verano,
la luz
se parte
en dos
mitades
de tomate,
corre
por las calles
el jugo.
En diciembre
se desata
el tomate,
invade
las cocinas,
entra por los almuerzos
se sienta
reposado
en los aparadores,
entre los vasos,
las mantequilleras,
los saleros azules.
Tiene
luz propia,
majestad benigna.
Debemos, por desgracia,
asesinarlo:
se hunde
el cuchillo
en su pulpa viviente,
es una roja
víscera,
un sol
fresco,
profundo,
inagotable,
llena las ensaladas
de Chile,
se casa alegremente
con la clara cebolla,
y para celebrarlo
se deja
caer
aceite,
hijo
esencial del olivo,
sobre sus hemisferios entreabiertos,
agrega
la pimienta
su fragancia,
la sal su magnetismo:
son las bodas
del día,
el perejil
levanta
banderines,
las papas
hierven vigorosamente,
el asado
golpea
con su aroma
en la puerta,
es hora!
vamos!
y sobre
la mesa, en la cintura
del verano,
el tomate,
astro de tierra
estrella
repetida
y fecunda,
nos muestra
sus circunvoluciones,
sus canales,
la insigne plenitud
y la abundancia
sin hueso,
sin coraza,
sin escamas ni espinas,
nos entrega
el regalo
de su color fogoso
y la totalidad de su frescura.


Oda al libro (I)
Libro, cuando te cierro
abro la vida.
Escucho
entrecortados gritos
en los puertos.
Los lingotes del cobre
cruzan los arenales,
bajan a Tocopilla.
Es de noche.
Entre las islas
nuestro océano
palpita con sus peces.
Toca los pies, los muslos,
las costillas calcáreas
de mi patria.
Toda la noche pega en sus orillas
y con la luz del día
amanece cantando
como si despertara una guitarra.

A mí me llama el golpe
del océano.  A mí
me llama el viento,
y Rodríguez me llama,
José Antonio,
recibí un telegrama
del sindicato ‘Mina’
y ella, la que yo amo
(no les diré su nombre)
me espera en Bucalemu.

Libro, tú no has podido
empapelarme,
no me llenaste
de tipografía,
de impresiones celestes,
no pudiste
encuadernar mis ojos,
salgo de ti a poblar las arboledas
con la ronca familia de mi canto,
a trabajar metales encendidos
o a comer carne asada
junto al fuego en los montes.
Amo los libros
exploradores,
libros con bosque o nieve,
profundidad o cielo,
pero
odio
el libro araña
en donde el pensamiento
fue disponiendo alambre venenoso
para que allí se enrede
la juvenil y circundante mosca.
Libro, déjame libre.
Yo no quiero ir vestido
de volumen,
yo no vengo de un tomo,
mis poemas
no han comido poemas,
devoran
apasionados acontecimientos,
se nutren de intemperie,
extraen alimento
de la tierra y los hombres.
Libro, déjame andar por los caminos
con polvo en los zapatos
y sin mitología:
vuelve a tu biblioteca,
yo me voy por las calles.

Oda al libro (II)
Libro
hermoso,
libro,
mínimo bosque,
hoja
tras hoja,
huele
tu papel
a elemento,
eres
matutino y nocturno,
cereal,
oceánico,
en tus antiguas páginas
cazadores de osos,
fogatas
cerca del Mississippi,
canoas
en las islas,
más tarde
caminos
y caminos,
revelaciones,
pueblos
insurgentes,
Rimbaud como un herido
pez sangriento
palpitando en el lodo,
y la hermosura
de la fraternidad,
piedra por piedra
sube el castillo humano,
dolores que entretejen
la firmeza,
acciones solidarias,
libro
oculto
de bolsillo
en bolsillo,
lámpara
clandestina,
estrella roja.


Nosotros
los poetas
caminantes
exploramos
el mundo,
en cada puerta
nos recibió la vida,
participamos
en la lucha terrestre.
Cuál fue nuestra victoria?
Un libro,
un libro lleno
de contactos humanos,
de camisas,
un libro
sin soledad, con hombres
y herramientas,
un libro
es la victoria.
Vive y cae
como todos los frutos,
no sólo tiene luz,
no sólo tiene
sombra,
se apaga,
se deshoja,
se pierde
entre las calles,
se desploma en la tierra.
Libro de poesía
de mañana,
otra vez
vuelve
a tener nieve o musgo
en tus páginas
para que las pisadas
o los ojos
vayan grabando
huellas:
de nuevo
descríbenos el mundo
los manantiales
entre la espesura,
las altas arboledas,
los planetas
polares,
y el hombre
en los caminos,
en los nuevos caminos,
avanzando
en la selva,
en el agua,
en el cielo,
en la desnuda soledad marina,
el hombre
descubriendo
los últimos secretos,
el hombre
regresando
con un libro,
el cazador de vuelta
con un libro,
el campesino arando
con un libro.

Oda al caldillo de congrio
En el mar
tormentoso
de Chile
vive el rosado congrio,
gigante anguila
de nevada carne.
Y en las ollas
chilenas,
en la costa,
nació el caldillo
grávido y suculento,
provechoso.
Lleven a la cocina
el congrio desollado,
su piel manchada cede
como un guante
y al descubierto queda
entonces
el racimo del mar,
el congrio tierno
reluce
ya desnudo,
preparado
para nuestro apetito.
Ahora
recoges
ajos,
acaricia primero
ese marfil
precioso,
huele
su fragancia iracunda,
entonces
deja el ajo picado
caer con la cebolla
y el tomate
hasta que la cebolla
tenga color de oro.
Mientras tanto
se cuecen
con el vapor
los regios
camarones marinos
y cuando ya llegaron
a su punto,
cuando cuajó el sabor
en una salsa
formada por el jugo
del océano
y por el agua clara
que desprendió la luz de la cebolla,
entonces
que entre el congrio
y se sumerja en gloria,
que en la olla
se aceite,
se contraiga y se impregne.
Ya sólo es necesario
dejar en el manjar
caer la crema
como una rosa espesa,
y al fuego
lentamente
entregar el tesoro
hasta que en el caldillo
se calienten
las esencias de Chile,
y a la mesa
lleguen recién casados
los sabores
del mar y de la tierra
para que en ese plato
tú conozcas el cielo.


Oda a la alcachofa
La alcachofa
de tierno corazón
se vistió de guerrero,
erecta, construyó
una pequeña cúpula,
se mantuvo
impermeable
bajo
sus escamas,
a su lado
los vegetales locos
se encresparon,
se hicieron
zarcillos, espadañas,
bulbos conmovedores,
en el subsuelo
durmió la zanahoria
de bigotes rojos,
la viña
resecó los sarmientos
por donde sube el vino,
la col
se dedicó
a probarse faldas,
el orégano
a perfumar el mundo,
y la dulce
alcachofa
allí en el huerto,
vestida de guerrero,
bruñida
como una granada,
orgullosa,
y un día
una con otra
en grandes cestos
de mimbre, caminó
por el mercado
a realizar su sueño:
la milicia.

En hileras
nunca fue tan marcial
como en la feria,
los hombres
entre las legumbres
con sus camisas blancas
eran
mariscales
de las alcachofas,
las filas apretadas,
las voces de comando,
y la detonación
de una caja que cae,
pero
entonces
viene
María
con su cesto,
escoge
una alcachofa,
no le teme,
la examina, la observa
contra la luz como si fuera un huevo,
la compra,
la confunde
en su bolsa
con un par de zapatos,
con un repollo y una
botella
de vinagre
hasta
que entrando a la cocina
la sumerge en la olla.

Así termina
en paz
esta carrera
del vegetal armado
que se llama alcachofa,
luego
escama por escama
desvestimos
la delicia
y comemos
la pacífica pasta
de su corazón verde.

Oda a la cebolla
Cebolla,
luminosa redoma,
pétalo a pétalo
se formó tu hermosura,
escamas de cristal te acrecentaron
y en el secreto de la tierra oscura
se redondeó tu vientre de rocío.
Bajo la tierra
fue el milagro
y cuando apareció
tu torpe tallo verde,
y nacieron
tus hojas como espadas en el huerto,
la tierra acumuló su poderío
mostrando tu desnuda transparencia,
y como en Afrodita el mar remoto
duplicó la magnolia
levantando sus senos,
la tierra
así te hizo,
cebolla,
clara como un planeta,
y destinada
a relucir,
constelación constante,
redonda rosa de agua,
sobre
la mesa
de las pobres gentes.

Generosa
deshaces
tu globo de frescura
en la consumación
ferviente de la olla,
y el jirón de cristal
al calor encendido del aceite
se transforma en rizada pluma de oro.

También recordaré cómo fecunda
tu influencia el amor de la ensalada
y parece que el cielo contribuye
dándote fina forma de granizo
a celebrar tu claridad picada
sobre los hemisferios de un tomate.
Pero al alcance
de las manos del pueblo,
regada con aceite,
espolvoreada
con un poco de sal,
matas el hambre
del jornalero en el duro camino.
Estrella de los pobres,
hada madrina
envuelta
en delicado
papel, sales del suelo,
eterna, intacta, pura
como semilla de astro,
y al cortarte
el cuchillo en la cocina
sube la única lágrima
sin pena.
Nos hiciste llorar sin afligirnos.
Yo cuanto existe celebré, cebolla,
pero para mí eres
más hermosa que un ave
de plumas cegadoras,
eres para mis ojos
globo celeste, copa de platino,
baile inmóvil
de anémona nevada

y vive la fragancia de la tierra
en tu naturaleza cristalina.

Oda al albañil tranquilo
El albañil
dispuso
los ladrillos.
Mezcló la cal, trabajó
con arena.


Hombros redondos, cejas
sobre unos ojos
serios.
De un lado a otro iba
con
tranquilas manos
el albañil
moviendo
materiales.
Y al fin
de
la semana,
las columnas, el
arco,
hijos de cal, arena,
sabiduría y manos,
inauguraron
la sencilla firmeza
y la frescura.


Ay, qué lección
me dio con su trabajo
el albañil tranquilo!
Oda al maíz
América, de un grano
de maíz te elevaste
hasta llenar
de tierras espaciosas
el espumoso
océano.
Fue un grano de maíz tu geografía.
El grano
adelantó una lanza verde,
la lanza verde se cubrió de oro
y engalanó la altura
del Perú con su pámpano amarillo.

Pero, poeta, deja
la historia en su mortaja
y alaba con tu lira
al grano en sus graneros:
canta al simple maíz de las cocinas.

Primero suave barba
agitada en el huerto
sobre los tiernos dientes
de la joven mazorca.
Luego se abrió el estuche
y la fecundidad rompió sus velos
de pálido papiro
para que se desgrane
la risa del maíz sobre la tierra.

A la piedra
en tu viaje, regresabas.
No a la piedra terrible,
al sanguinario
triángulo de la muerte mexicana,
sino a la piedra de moler,
sagrada
piedra de nuestras cocinas.
Allí leche y materia,
poderosa y nutricia
pulpa de los pasteles
llegaste a ser movida
por milagrosas manos
de mujeres morenas.

Donde caigas, maíz,
en la olla ilustre
de las perdices o entre los fréjoles
campestres, iluminas
la comida y le acercas
el virginal sabor de tu substancia.

Morderte,
panocha de maíz, junto al océano
de cantata remota y vals profundo.
Hervirte
y que tu aroma
por las sierras azules
se despliegue.

Pero, dónde
no llega
tu tesoro?

En las tierras marinas
y calcáreas,
peladas, en las rocas
del litoral chileno,
a la mesa desnuda
del minero
a veces sólo llega
la claridad de tu mercadería.

Puebla tu luz, tu harina, tu esperanza
la soledad de América,
y el hambre
considera tus lanzas
legiones enemigas.

Entre tus hojas como
suave guiso
crecieron nuestros graves corazones
de niños provincianos
y comenzó la vida
a desgranarnos.


Oda a la cuchara
Cuchara,
cuenca
de
la más antigua
mano del hombre,
aún
se ve en tu forma
de metal o madera
el molde
de la palma
primitiva,
en donde
el agua
trasladó
frescura
y la sangre
salvaje
palpitación
de fuego y cacería.


Cuchara
pequeñita,
en la
mano
del niño
levantas
a su boca
el más
antiguo
beso
de la tierra,
la herencia silenciosa
de las primeras aguas que cantaron
en labios que después
cubrió la arena.

El hombre
agregó
al hueco desprendido
de su mano
un brazo imaginario
de madera
y
salió
la cuchara
por el mundo
cada
vez
más
perfecta,
acostumbrada
a pasar
desde el plato a unos labios clavelinos
o a volar
desde la pobre sopa
a la olvidada boca del hambriento.

Sí,
cuchara,
trepaste
con el hombre
las montañas,
descendiste los ríos,
llenaste
embarcaciones y ciudades,
castillos y cocinas,
pero
el difícil camino
de tu vida
es juntarte
con el plato del pobre
y con su boca.

Por eso el tiempo
de la nueva vida
que
luchando y cantando
proponemos
será un advenimiento de soperas,
una panoplia pura
de cucharas,
y en un mundo
sin hambre
iluminando todos los rincones,
todos los platos puestos en la mesa,
felices flores,
un vapor oceánico de sopa
y un total movimiento de cucharas.


Oda a la bicicleta           
Iba
por el camino
crepitante:
el sol se desgranaba
como maíz ardiendo
y era
la tierra
calurosa
un infinito círculo
con cielo arriba
azul, deshabitado.


Pasaron
junto a mí
las bicicletas,
los únicos
insectos
de aquel
minuto seco del verano,
sigilosas,
veloces,
transparentes:
me parecieron
sólo movimientos del aire.

Obreros y muchachas
a las fábricas
iban
entregando
los ojos
al verano,
las cabezas al cielo,
sentados
en los
élitros
de las vertiginosas
bicicletas
que silbaban
cruzando
puentes, rosales, zarza
y mediodía

Pensé en la tarde cuando los muchachos
se laven,
canten, coman, levanten
una copa
de vino
en honor
del amor
y de la vida,
y a la puerta
esperando
la bicicleta
inmóvil
porque
sólo
de movimiento fue su alma
y allí caída
no es
insecto transparente
que recorre
el verano,
sino
esqueleto
frío
que sólo
recupera
un cuerpo errante
con la urgencia
y la luz,
es decir,
con
la
resurrección
de cada día.


lunes, 16 de diciembre de 2013

Comentario al libro "Rudeza innecesaria y otros cuentos adolescentes" de Artemio Ríos Rivera


Sobre Rudeza Innecesaria y otros cuentos adolescentes

 Sandra Ortiz Martínez

I

Es la primera vez que me refiero de manera directa y formal sobre el libro, pues en varios sentidos he sido testigo de su manufactura como libro, no de cada cuento, sino de su compilación; quizás podría contar los chismes y datos curiosos por los que pasa un autor al hacer un libro, pero creo prefiero hablar de la impresión que ha dejado en mí haber sido “oídos” de algunas maneras de leer e interpretar los relatos que integran el libro.

 Primero, escuchar de manera siempre atenta y comprometida las anécdotas e historias que dieron origen a varios o muchos de ellos,  he notado que son narraciones, de entre muchas que cotidianamente cuenta, preferidas por Artemio; de esas que a la primera provocación desata el torrente de palabras que, como jinetes, van tras de ellas. Por ello, siempre me había costado separar las anécdotas de los cuentos, al grado de hacer ciertos reclamos justificados en quien sabe qué orgullo herido por la viveza con que aparecen ciertos personajes femeninos.

La posibilidad de separar las anécdota de los cuento y de deshacerme de la lectura parcial (muy parcial) de los segundos, abrir los caminos para disfrutar del texto literario escrito e inclusive su prehistórico ejemplar oral, la bridaron los y las lectoras que han venido comentando el libro en presentaciones anteriores.

 Escuchar la lectura que hacen quienes no sólo no son lectores “ingenuos”, sino que además pueden aportar elementos desde la crítica literaria especializada ha sido realmente enriquecedor; además las preguntas y opiniones de quienes participan del evento también ha permitido escuchar otras voces del autor, el autor hablando de su obra, no de su vida.

 ¿Qué puedo recuperar de ello que haya cambiado mi manera de acercarme al libro y a cada uno de sus cuentos?

 La necesidad de literaturizar la vida cotidiana, la historia vivida, lo que de otro modo pasa como si no pasara. Incorporar ficción ahí donde ésta hace falta, donde si no existiera no podría contarse, ya sea porque no se ve o porque sabe amargo… o claro, demasiado dulce. No tienen que ser historias excepcionales sino cosas que uno disfrute contar.

 
La comprensión profunda de la voz de un personaje del género opuesto, porque se es capaz de construir un narrador desde el otro lado, siendo fiel al mundo de significados que está de ese lado y no del propio, contar lo que paso del otro lado por haber sido un gran lector de cómo fue mirado desde el otro lado… un espejo del espejo.

Hablar de la soledad, de sentimientos y situaciones en donde es sencillo reconocerse porque son viñetas, imagenes “apenas esbozadas”, no relatos cerrados sino narrados en un tiempo que no terminó. “Adolescentes”, les llama el autor, porque están en ciernes, porque no concluyeron y es precisamente su adolescencia la que permite que nos podamos mirar con relativa facilidad, que podamos reconocernos, porque estamos siendo y no es que ya seamos o hayamos sido.

 Por ello, porque todos somos capaces de recordar con viveza los olores de la secundaria, porque a todos nos parece que alguna historia particular tenemos con los libros y las bibliotecas, porque los perros y las cruces del tres de mayo nos convocan a jugar, porque todos nos hemos extraviado en un punto cualquiera en el horizonte, porque tenemos historias de amor que no son rosas, porque hemos conocido personajes insólitos como mujeres barbudas o chimuelas o por qué no, incluso poetas… por eso, esta intenta ser una invitación a escudriñar a meterse en el libro, con la seguridad de que no encontrará un espejo, sino un botón, un gorro o una bufanda que se parece a la que alguna vez usamos.

 
II

 Guillermo Samperio dice que el nacimiento o la historia del cuento “simplemente no puede fecharse”, pues relatar o contar historias es algo que se ha practicado desde la antigüedad; sin embargo, afirma que “el cuento aparece muy temprano en la vida de un ser humano” cuando el niño a los tres años, al aprender en “su discurso la estructura del relato” despierta a la curiosidad, al deseo de saber más, de saberlo todo. El “por qué” interminable del niño obliga a su interlocutor a hacer uso de la imaginación, pues éste no se conforma con síntesis de lo que ocurrió, quiere detalles, todos los detalles posibles y hasta los imposibles. Y es en este espacio donde aparece la ficción, lo que la imaginación crea en la anécdota inicial.

 Cada cuentista, cada autor de un cuento, puede saber hasta donde cada uno de sus relatos es vivencia real o ficción, aunque estoy segura, que ninguno querrá hacer esta aclaración.

 La intensidad narrativa que caracteriza al cuento nos envuelve en una atmosfera apasionante que uno no desea abandonar para ir en pos de intereses más allá de la propia historia, de los detalles con que es contada.

 En los cuentos de Artemio Ríos encontramos muchos ejemplos en donde uno no desearía ser distraído:

Cuando Roberto en “Cantando cumbia”, decide qué hacer con las monedas que ha juntado con ayuda del güiro: pagar un cuarto de hotel en que abandonará su virginidad a la mesera que a la que canta todos los días o el habitual Resistol 5000 que lo hace olvidar.

 Cuando en “La Sanjuanera” Miguel mete la mano bajo la falta de la Julieta y el pueblo que celebraba la fiesta de San Juan, decide bailar también en la fiesta de la venganza.

O cuando en el pastizal los conejos pasan de la indiferencia a la rabia y de la rabia al gusto, al gusto frenético y caníbal del fraternal hermano.

En Rudeza innecesaria y otros cuentos adolescentes, encontramos 25 cuentos que nos llevan a lugares que quizás conocemos, a sentimientos que quizás también conocemos y a relatos, algunos, que nos parecerán cercanos. Como regalo para nuestra imaginación, el autor se encarga de presentar con belleza esos lugares y sentimientos, nos ofrece como un posible espejo las preguntas que quizás muchos nos hacemos al observar la realidad o al fantasear con ella:
Podemos preguntar con él en: “Pidiendo un deseo” el cuento que cierra el apartado de Cuentos adolescentes: si el cielo siempre ha estado arriba o en “La mujer chimuela”, si nuestros miedos pueden esconderse de nosotros mismos. Quizás compartir con la mujer de “La vista fija” si nuestra vida y nuestro ser no es tan nauseabundo y miserable que valga la pena acabarlo lentamente o “pum” de un solo golpe.

En esta compilación de cuentos como en la vida, podemos pasar del deleite al acariciar y gozar el papel de un libro como una piel de hombre o de mujer a estar perseguidos por un fantasma feroz como una inmensa rueda, que rueda tras nosotros, aunque al recorrer el libro tenemos la atenuante o el inconveniente, según sea el caso, de saber que estaremos atrapados en las letras, en la realidad alterna de la metáfora, en el mundo de la literatura.

Artemio Ríos nos muestra con esta compilación de cuentos, que no es necesario seguir teniendo tres años, para preguntar interminablemente a las cosas, a la vida, para desear tener historias llenas de detalles e intensidad. Nos muestra que es posible dar rienda suelta a la imaginación para revivir momentos de la vida y llenarlos de la luz que no tuvieron o de hacerla brillar con mayor luminosidad.

Nos invita con cada uno de sus cuentos a deshacernos de la opacidad que la vorágine de la vida imprime a algunas vivencias, de la luz que le quita a momentos, aparentemente simples, sencillos. Nos invita a mirar las calles, a los otros, a sí mismo, a la vida misma, con ojos de quien ve sin juzgar, sin exigir a todos ellos cuentas por lo acontecido (no pide cuentas sino cuentos), sin exigir explicaciones de lo hecho, simplemente a disfrutar de la elocuencia y vitalidad que hay en el relato, como lo han hecho todos los humanos desde hace tantísimo tiempo.

 

 

 

 

 


miércoles, 20 de noviembre de 2013

Poesía o barbarie.


Poesía o barbarie: apuntes sobre la responsabilidad social de la poesía.
Artemio Ríos Rivera

Una razón literaria,… , es la fuente del espíritu que da cuenta de la radical ambigüedad de la vida, de su complejidad, de sus paradojas y de sus contradicciones, un espíritu que posee como única certeza la sabiduría de lo incierto.
Mélich parafraseando a Husserl

Para hacer un acercamiento a la función social de la poesía podríamos aventurar afirmaciones inciertas, por ejemplo, no sería  una exageración decir que la lírica es tan antigua como la vida misma, sin duda podrá ser una imprecisión histórica, pero nada más. También es un lugar común afirmar que data de la formación de la humanidad, habrá quien proponga mayor rigor en cuanto a la existencia de la poesía en la faz de la tierra, entonces podemos aventurar: tan antigua como el lenguaje o como la palabra o como la escritura, todos momentos diferentes y claramente diferenciados. Podemos hablar de la palabra como fenómeno social, evolutivo o como la voz divina, creacional, fundadora del mundo según algunas religiones; a lo mejor sería más preciso decir que la poesía es tan añeja como los sueños, sin ella el sueño no existiría, y también viceversa. Así, posiblemente podemos afirmar que antes de la poesía fue la barbarie. Aunque es una fuente inagotable, también podemos afirmar que después de ella solo está la barbarie. Aunque podamos ser categóricos en cualquiera de las anteriores afirmaciones, lo único cierto es que todo es incierto. Esto no quiere decir que no podamos problematizar y poner elementos sobre la mesa para la toma de posición al respecto.

Claro que hay dudas para afirmar si fue primero la sociedad o el sueño de lo social.  El sueño poético, esa visión, también en el insomnio, de lo desconocido, donde atisbaba la premonición de un futuro incierto, latente semilla, al fin y al cabo, de la esperanza de ser. La poesía nos hace ser, por eso el poeta está tan emparentado con el filósofo y éste con el lenguaje metafórico. Las creencias, los anhelos y deseos más recónditos e inconfesables se materializan en la  inmaterialidad del sueño poético, y aún en su vigilia.

En el principio fue la poesía, si la palabra no se hubiese convertido en canto lírico, alegórico o quimérico, aún estaríamos en la barbarie, primigenia si quieren, edénica como la comuna primitiva, pero barbarie al fin. Sin poesía, sin esperanza, sin desesperanza. Habrá quien afirme, y con razón, que el actual estado de las cosas no está muy lejos de esta brutalidad humana, aunque la bondad y la maldad son igualmente inhumanas según Ítalo Calvino[1], sin embargo tenemos la poesía, hay esperanza de quién sabe qué.

Parece que el lenguaje le da voz a la poesía, pero no, la poesía le da voz al lenguaje, entonces la metáfora (esta transferencia de significados de objeto a objeto), la metonimia (ese cambiar el nombre identificando la parte por el todo y viceversa), la sinécdoque (esa cualidad inherente a la totalidad donde dos partes son integradas cualitativamente en un todo) o la ironía (ese juego disfrásico que cambia el sentido, autonegándose verbalmente, ese equivalente a una metáfora absurda digamos); le dan voz a la ciencia, a la filosofía, a la historia, a las manifestaciones artísticas y a la crítica literaria para nombrar nuevas realidades y viejas utopías. Le dan sentido a la voz de la humanidad.

Así, el lenguaje poético nos asiste para abordar la realidad y sus irrealidades. Una convención comúnmente distinta a la normal que nos ayuda a interpretar el lugar común, el cotidiano y el extraordinario.

La poesía es, además, una armadura con la que instintivamente se defiende la humanidad de sí misma, una herramienta que le permite acercarse a la dimensión exacta e indeterminada, palpable e intangible de las cosas creadas o imaginadas. Es un escudo contra la barbarie.
Pensando en que los discursos encarnan, es decir, tienen un sujeto dicente, son alguien, una voz, en el caso de la poesía no debería importar tanto el poeta, lo que importa es la voz poética que nos acerca a la angustia, al odio o la piedad a la sensible existencia del otro, a su praxis. Para enfrentar la mentira o los autoritarismos. Para convivir con la muerte o con la vida. Para bregar contra el olvido tenemos la poesía.

Tiene sus paradojas, contiene sus tensiones. No podemos negar que puedan existir poemas y poetas, que en ocasiones lindan en los veneros de la jactancia, la arrogancia, el distanciamiento con el otro y su negación. Pero eso no tiene que ver con el sueño poético fundacional sino con la pesadilla apocalíptica. No tiene que ver con ser o no revolucionario, moralista, individualista o aristocrático.  Aunque la poesía se enuncia desde el yo más egoísta, me parece que desde la lírica más elemental el yo no puede ser sin el otro, la voz poética no es en sí misma sino en función de su receptor, el otro, el individuo, la sociedad, la humanidad. Porque los poemas siempre son de los otros, siempre están inconclusos, no estamos hablando solamente de la recepción; la poesía siempre es de los otros aun cuando esos destinatarios no la lean, no la actualicen, no la hagan suya o la repudien; la poesía y la voz poética siempre estarán más allá del poeta, el otro siempre hará una conclusión provisional del poema. Así, señala Mélich, “La razón literaria está abierta a la sorpresa, al cambio, en una palabra, a la alteridad, al acontecimiento del otro”. Por eso la tensión, el eco de las voces, más allá de los tiempos, las corrientes y las distancias, por ejemplo, entre Bécquer y Rosario Castellanos: Poesía eres tú y no eres tú. ¿Quién tiene razón?, ambos aunque sus afirmaciones sean polares. Así nos situamos ante uno de los medios subjetivos más insolentes para decir relativas verdades. O uno de los medios objetivos más elegantes para decir insolencias, “¡A la chingada las lágrimas!, dije/ y me puse a llorar/ como se ponen a parir” dice Sabines. “Ya yo me enteré, mulata/mulata ya sé qué dice/que yo tengo la narise/como nudo de cobbata” ¿Podemos decir que Guillen escribe mal por el texto anterior? Con intencionalidad la poesía usa y trasciende las convenciones del lenguaje, nada podemos reclamar al poeta cubano, al contrario agradecemos su voz poética. Podemos acaso restar importancia a Bukovski cuando aconseja a los aspirantes a poetas: “tienes que follarte a muchas mujeres/bellas mujeres/y escribir unos pocos poemas de amor decentes/ 

y no te preocupes por la edad 
y/o los nuevos talentos./  sólo toma cerveza y más cerveza”. ¿Quién puede excluir a quién, sin caer en la reacción, en la barbarie?, sin embargo considero que la función social de la poesía es innegable, su presencia es contra la barbarie.   


La poesía congrega y disgrega, apuntala y derriba,  da y quita la fe.

Aunque caigamos en la tentación crítica de hablar de la decadencia de la poesía, no podemos decir que la poesía sea decadente, porque no responde a los criterios de la prosperidad o del progreso, creo que si el texto es superficial, vano, sin vocación ardiente no es poesía. Cuando la palabra es honesta, entonces es socialmente útil, y no se trata de plantear una concepción cosificada, instrumental y utilitarista del texto poético. La poesía no resuelve, problematiza. No soluciona los problemas fundamentales de la vida humana porque, aunque cumple una función social, no se lo propone. No grita la imaginación al poder, es el poder de la imaginación. No teme a la “ausencia de puntos de referencia estables o definitivos” como plantea Mélich.[2]

Para la poesía la interpretación y los mundos son abiertos por eso no puede ser doctrinaria, puede sí responder a imperativos éticos, aunque éstos sean solamente estéticos, pero su vocación es la libertad de pensamiento por eso la incertidumbre de la creación poética, no es dogmática, siempre será ambigua, contingente y una mítica destructora de mitos.

Aunque juegue a hacerlo, la poesía no puede olvidarse de los que son y viven en el mundo que son múltiples rostros y lecturas. La poesía es trasformación que se inventa a sí misma en el acto redivivo de la creación. Posibilidad de apertura hacia nuevas temporalidades, hacia espacialidades inéditas, hacía cosas y situaciones inciertas.

Sensible a la existencia del otro. Es una praxis. Emoción, emotiva; de inútil apariencia. Lo simbólico. Es transgresión, inapresable por eso la relatividad del presente texto.

Del texto poético emergen mundos posibles donde se sumergen muchos universos. La  poesía, así sea narrativa o conceptual, es síntesis de lo diverso, polifonía y polisemia; eco, intertextualidad con los mundos conocidos y desconocidos, con lo dicho y lo callado, es, parafraseando a Marx[3], síntesis de múltiples determinaciones, unidad de lo diverso, se manifiesta como concreto real y de pensamiento. La poesía es síntesis y punto de partida, es creación y es creadora.  Es creación del mundo, de la materia, pero también es creadora de mundos intangibles y materiales. Es sueño, pero puede ser pesadilla; aunque uno no sepa para qué es indispensable la poesía, creo que no hay duda en la disyuntiva: si no hay poesía sólo nos queda la barbarie.

Tratando de resumir, el poeta no debe aspirar a valer más que nadie más, pero debe luchar por tener un lugar en el mundo, para él y la poesía, que no lo excluya y no excluya a los otros, aunque haya debate, negaciones, tensiones. Tiene que luchar para que la poesía siga estando en el mundo, debe asumir un compromiso contra la barbarie. La poesía no renuncia al conflicto. Aunque es difícil que la horizontalidad sea, además de una realidad, una aspiración honesta, el poeta debe situarse, hablar desde la horizontalidad con los otros. La poesía es social sin ser necesariamente política, aunque hay una corriente poética que llamamos poesía social. No vale más un texto poético por ser conceptual o narrativo, explícitamente revolucionario o amoroso, provocador o apacible, trasparente o rebuscado, lo importante es la honestidad del texto, su originalidad, su calidad estética, su interlocución con la otredad, su capacidad de decir y ocultar, sugerir. Los imperativos éticos de la poesía pasan por lo estético, por el dialogismo con el otro, por el compromiso social. El poeta debe mirar al otro a la cara, pero no verse a si mismo en el rostro del otro, debe buscar la diferencia, de otra forma el ejercicio es inútil y puede caerse en la soberbia, en la egolatría. El texto poético es provocación y remanso. El lenguaje poético puede ser revolucionario aunque trate temas disímbolos entre sí, como la poligamia, la monogamia o la poliandria. Importa el qué, pero sobre todo el cómo. Bueno se trata de compartir algunos apuntes sobre el tema, este texto se sabe relativo e inacabado, como la poesía misma.
Sin duda se puede optar por una corriente poética, una temática, es perfectamente válido, se puede hacer del amor o de la poesía política un compromiso existencial, una militancia; es algo normal, muchos poetas, canónicos o poco reconocidos, lo han hecho y han contribuido al ser en el mundo de la poesía, no tenemos que espantarnos o negar esas posibilidades tampoco. Personalmente me adscribo a la frase pronunciada por Rick Blaine (interpretado por Humphrey Bogart) en el filme “Casa blanca”, cuando el nazi Strasser le pregunta su nacionalidad, la respuesta es: Soy borracho; el prefecto de policía Louis Renault (Claude Rains) remata, Eso lo convierte en ciudadano del mundo[4]. La poesía es patria y matria a la vez. No hay problema entre nacionalidad y ciudadanía. Así es  mi nacionalidad en la poesía, soy borracho, ciudadano del mundo poético. Me identifico con la poesía como un todo fragmentado, aunque mis lecturas o producciones puedan ser parciales y se me pueda etiquetar de partidario de una fracción, mi aspiración es no tomar partido por algún segmento de la poesía.

  Xalapa, Cd de México, Chilpancingo. Noviembre de 2013.



[1] Esta afirmación la hace Ítalo Calvino en su novela El vizconde demediado.
[2] La sabiduría de lo incierto. Sobre ética y educación desde un punto de vista literario.
[3] Contribución a la crítica de la economía política.

jueves, 23 de mayo de 2013

Lectura de poesia con Artemio Ríos “Palabra en rotación”

Lectura de poesia con Artemio Ríos “Palabra en rotación”*



Xalapa, Ver.- El viernes 17 de mayo, en el Centro Recreativo Xalapeño se llevará a cabo una lectura de poesía con la participación de Artemio Ríos, Palabra en rotación. El acto será a las 19:00 horas para todo público.
La lectura tiene el objetivo de compartir textos poéticos y fomentar su lectura en voz alta, así como en voz de su propio autor.
Palabra en rotación hace referencia a la descripción que el crítico de arte y editor, Julio César Martínez utilizó para definir a la poesía de Artemio: “… sin esperar nunca respuesta, finge preguntar a todos aquellos que se atreven a descubrir las resonancias de muchos ecos culturales: Antígona, Perséfone, Edipo, Narciso, Layo, Eva, Cristo o Ehécatl. En todos estos personajes se condensa la pasión, el odio, el amor, la nobleza, el sacrificio, la venganza fratricida, la felicidad, la misericordia o la miseria humana”. Del poeta que se ocupa la presente nota, comenta Carlos Santibañez, “su poesía está decantada, como palabra filtrada–a decir del poeta- en medio de las rocas”.
Artemio Ríos ha publicado cuento, ensayo y poesía. En lo referente a cuento ha sido coautor de: Cuarenta esquirlas al aire. Antología de cuento y sus editoriales (Verso destierro y ediciones ENdOra, 2011), Chismópolis. Cuentos entre nos (Fábrica de Ideas, 2008) y Cuentos a seis manos (SEP, 2007) título del cual también fue editor. El año pasado, la SEP incluyó su cuento “Fuera del círculo de tiza” en el cuadernillo Lee, piensa, decide y aprende. Español. Primera fase.
Sus obras poéticas son: Pretexto de nosotros (CDDH, 1993), Incongruencias y justificaciones (DGEMSyS, 1995), Juego de espejos (La rueca ediciones, 2001) y Mujeres del nuevo y viejo mundo (Verso destierro, 2011). Formó parte de dos antologías del grupo Adict@s a la poesía, Mar de amores (Legga, 2010) y Memorias (Verso destierro, 2011).
Ha realizado actividades de promoción cultural y de la lectura en espacios independientes e institucionales, esto lo ha llevado a colaborar en la fundación de foros, como el de “La Rueca de Gandhi”, incursionando en actividades teatrales, de video educativo, radio y talleres breves de lectura y escritura para adolescentes.
En los textos de Artemio, dice Porfirio García Trejo, “Podemos asomarnos a una poesía imaginativa y congruente, vigorosa y detallada, rítmica y autentica; poesía que seguramente merece ser promovida por los valores literarios que encierra”.
La cita es en el Centro Recreativo Xalapeño, ubicado en la esquina que conforman las calles Insurgentes y Xalapeños Ilustres, el 17 de mayo, a las 19:00 horas. La admisión es gratuita.

* Nota publicada en el diario digital PLUMAS LIBRES
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viernes, 12 de abril de 2013

Fecundación

Fecundación

Artemio Ríos Rivera


Herida vital
caricia de obsidiana

El pedernal erguido en astillas descansa

Las plumas vuelan en busca de reposo
saetas sin impulso, peregrinas pacientes

Policromo ceroso el esférico color del destino

Negro el futuro de certeza negada

Sin tono alguno se asoma la esperanza.

Video del Ejido San José

Evidencia a mitad del proceso...