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jueves, 1 de octubre de 2020

Dónde va el acento


¿Dónde va el acento?

Presentación sobre las reglas de acentuación y su relación con el fonema/letra, las sílabas, el acento diacrítico, enfático y el contexto de las palabras para tildarlas.


 https://drive.google.com/file/d/1H8a4n3AgUsUMBAjOL3v2FqbO_q-jlb0Y/view?usp=sharing

  

miércoles, 15 de julio de 2020

Desaparecido

Desaparecido


Artemio Ríos Rivera


 

Me sobrepongo

                temblorosas las manos 

Descuido mis espaldas

    Macabros restos de mi ser

        De los seres de mi existencia

Dominan el pasado

--no hay tregua--          también el por venir

 

Lastrar sentimientos encontrados

        fardo terrible:

                            Ser víctima y victimario

Vejado por mi desesperación

Cercado por mis yos,     reales e imaginarios

                                              mi orgulloso ser social

                                execrable

 

Me miro chapaleando el plasma que me nutre

funestas consecuencias de vivir 

derramando la vida a cada amanecer

 

Escritura automática:

desaparecidos

                        desaparecedores

silencios

                        silenciadores

hablas

                        habladores 

 

grito y mutismo que ensordecen

trivializan, 

                ignoran, 

                            justifican

y nutren cada día

 

¿soy yo o el otro?

el otro, ¿soy yo?

yo

    tú

        el

            nosótricos

 

Miro el resplandor

Un acto de voluntad anula el compromiso

--miserable egoísmo--

No voy a cambiar mi decisión:

Iré mar adentro

            Caminaré en el ponto

                        Acometeré el crimen

                                            No regresaré del Hades

 

Sumisa alma rebelde y olvidada

Sí, así, estoy siendo

 

Antes de que la luna sea una gris nebulosa

--Oculta en las tinieblas--,

Tiraré mi fardo al agua

                            Frágil mi embarcación

        No puedo con mi vida

        Ante cualquier tormenta, zozobro

                    No hay sol en mi horizonte

Una vez más,  dejaré que me engulla el oceáno

            El silencio

                            La indolencia

                                                            La inanición...

domingo, 28 de junio de 2020

Insensible Blindaje

Insensible Blindaje 

 

Artemio Ríos Rivera 



Absurdo emocional

            Ofensiva gratuita

 

Incapacidad de indagar al espejo

Ojos narcisos

                    Soberbios

                                    Temerosos 

 

Acrítica actitud 

Mascarada superlativa

                                    que rechaza la reflexión del diferente

El umbral dialógico como puerto invisible

 

Peter Pan se posa en perspectiva

Nos negamos a crecer en los procesos

                    Ansiedad

                                        Angustia

Depresión que obstaculiza el compromiso

                            Impide la actitud solidaria

                Empática

 

Ante las manos vacías

De irresoluble autocrítica

La culpa es de otro

 

Cenicienta se equivocó de consorte

El príncipe: sólo un patán que preña y huye

La evidencia nos escupe la cara


Rebeldía que es,     en realidad,     constante sumisión

Limitación agazapada en sublevaciones irracionales

 

La sospecha envidiosa,     enfermiza,     nos impone lealtad

Observancia unidireccional

Sin contraparte

El ego que arrasa con los ellos

 

Los enfermizos celos se imponen

                    A todos

A todo lo que haces y no asumes

Deterioro relacional ante la crítica

Ante la mínima insinuación 

de respetar a la otredad

Dialogar

            Negociar

                         Acordar

y actuar en consecuencia

 

Ruptura y llanto

                    Culpa y excusa

Sorda violencia

                    Que inhabilita el encuentro


Automutilación que nos incapacita

Almas en pena,     invidentes,     tullidas,     topándose en el ágora.

jueves, 14 de mayo de 2020

lunes, 11 de mayo de 2020

Rudeza innecesaria y otros cuentos adolescentes

En la siguiente liga pueden leer o descargar el libro de cuentos Rudeza innecesaria y otros cuentos adolescentes de Artemio Ríos Rivera.


https://drive.google.com/file/d/1eSVV6h8ovulsQPpJqmLbDLT0sMk0kBPN/view?usp=sharing




sábado, 9 de mayo de 2020

miércoles, 6 de mayo de 2020

MI VOZ ES EL SILENCIO

MI VOZ ES EL SILENCIO
                                               Artemio Ríos Rivera

Yo vengo del silencio
    La ausencia que medita
        La palabra que flota bajo la superficie
Ahogada, no. Sigilosa.
                    
    No, 
  no repta, 
ondea rasando el suelo.

Yo vengo del silencio
                      La reserva
                           Las voces del secreto

El grito no me nombra
            La estridencia
                                   El graznido
No emergen de mi espacio

No hay discordancia
El silencio es respuesta
                                      Voz
                           Mirada
               El tacto que le toma el pulso a la distancia

Prudencia y discreción
Paz y sosiego
Reposo que se mueve
En consideraciones 
Y flujos de conciencia

viernes, 1 de mayo de 2020

Edmée Pardo en Veracruz

Escribir como lectores en las secundarias comunitarias de Oaxaca y el diálogo intercultural

Escribir como lectores en las secundarias comunitarias de Oaxaca y el diálogo intercultural

Artemio Ríos Rivera
Sandra Ortiz Martínez


Durante el periodo escolar 2018-2019, el Centro Educativo Narciso Bassols y la editorial SM de México, nos invitaron a colaborar con el Proyecto Escribir como Lectores coordinando las actividades en los estados de Oaxaca y Veracruz. Trabajar con las escuelas de Oaxaca fue para nosotros una gran lección. No imaginamos la riqueza de las experiencias y producciones que veríamos, luego de poner a funcionar un dispositivo de apariencia breve y sencillo para promover la lectura y la escritura.

Como parte de esta iniciativa se incorporaron tres escuelas del proyecto de Secundarias Comunitarias de este estado de la República: San Andrés Solaga, y Yohovi de Villa Alta, ambas comunidades zapotecas; y Tlalixtac Viejo, Santa María Tlalixtac, Cuicatlán, comunidad mixteca. Dicho proyecto tiene más 10 años promoviendo una educación gestionada por las comunidades, desde la perspectiva comunalista, una propuesta única en el país, realmente se trata de un aprendizaje situado. Ello significa que en estas escuelas los maestros y alumnos trabajan conjuntamente con las comunidades para recuperar los saberes de cada pueblo; el aprendizaje de las disciplinas académicas se articula orgánicamente a un trabajo de investigación y recuperación del saber local. Los alumnos construyen nuevos saberes, al tiempo que fortalecen aquellos que son legados de sus abuelos.

La escritura es una actividad cotidiana para los alumnos de las secundarias comunitarias. Cada año desarrollan proyectos de investigación colectiva, en ellos, los alumnos participan activamente desde el diseño hasta la edición del reporte y la monografía que resulta de cada proyecto. Escriben para planear, hablan con todas las personas de la comunidad, observan y vuelven a escribir para registrar y luego para sistematizar y reportar. Las personas mayores de sus comunidades son los portadores del saber local y son consultados muchas veces por los alumnos.

No obstante, lo cotidiano de la práctica de la escritura, la articulación lectura-escritura no es tan común, como tampoco es común la lectura y escritura de textos literarios. Para los maestros y los alumnos de las escuelas de las comunidades de San Andrés Solaga, Yojovi y Tlalixtac Escribir como lectores les significó la posibilidad de acercarse nuevos tipos de texto, nuevos géneros literarios y además de hacerlo con una estrategia que incentivó el interés de los jóvenes por la literatura. Encontraron utilidad no sólo a los textos informativos, sino también a los literarios. Si bien es cierto los textos que producen parten de una lectura de la realidad mediada por sus docentes, los libros y los portadores del saber comunitario; los nuevos escritos que iban a desarrollar partían de la lectura de textos literarios, estableciendo una clara intertextualidad con ellos y recuperando su propia experiencia de vida, personal y comunitaria. 

En las tres escuelas se leyó El extraño caso de Santi y Ago de Paulina del Collado. Además, el grupo de tercer grado de la escuela de San Andrés leyó República mutante de Jaime Alfonso Sandoval. Lo importante de leer estas novelas es que sus autores son mexicanos y están vivos, esto nos puso en la posibilidad objetiva del encuentro entre escritores, es decir del encuentro entre los autores de las novelas y los jóvenes de las escuelas y sus maestros.

Sin duda, los dos títulos implicaron una exploración de lugares y referencias nuevas. La apertura de los jóvenes y los maestros, así como su capacidad para reconocer y aceptar nuevas propuestas abrió la puerta a historias que vienen de otros espacios sociales y culturales como lo fueron El extraño caso de Santi y Ago yRepública mutante.

Los contextos que enmarcan las historias, los personajes y las vivencias de interacción con los textos, traen consigo un conjunto de referencias culturales y sociales que en las comunidades de las secundarias comunitarias resultan ajenas, quizá extrañas. No es demasiado afirmar que la lectura de dichas historias implicó un diálogo intercultural para los jóvenes estudiantes y los maestros, para los escritores y los asesores que estuvimos implicados en las actividades. 

Imaginar la emergencia de un país hecho de basura a mitad de la Sierra Juárez en Oaxaca tiene fuertes implicaciones creativas y de concientizar sobre la realidad a partir de la ficción, en esta tesitura nos puso la novela de Jaime Alfonso Sandoval. Pensar en la existencia de un monstruo dentro de un niño que al final no es un monstruo, implica mirarnos al espejo y ver nuestra imagen rodeada de los fantasmas que nos habitan, del zigzag de nuestros estados de ánimo, de pensar en cómo poder convivir con esos monstruos y buscar vías para que su manifestación no rompa el equilibrio personal y familiar.

Las historias que llegaron a través de Escribir como lectores para los jóvenes y maestros de las secundarias comunitarias, posibilitaron nuevos motivos para escribir y un sinfín de oportunidades para visitar nuevas latitudes en la imaginación.

No había prisa para la lectura de las novelas, no se trataba de correr atrás de un índice lector, no. Se trataba de leer entre septiembre y febrero una sola novela. Leer a profundidad, reescribir el libro, dialogar por escrito con los personajes, debatir sobre las posibilidades objetivas de las historias y producir diferentes tipos de textos, en diferentes presentaciones a partir de esas reflexiones. En algunos casos el resultado de la tarea rebasó las expectativas y tuvimos textos bilingües de los alumnos. Fotografías, videos, carteles, cartas y otras evidencias, dieron fe del trabajo realizado. 

Parte de la evidencia del trabajo realizado viene de la palabra de los docentes que trabajaron la estrategia. Así se expresaron los del colectivo docente de San Andrés Solaga: 

Este proyecto nos ayudó a trabajar otras actividades con los alumnos como: la entrevista, el uso del diccionario, investigaciones en libros de historia, producción de escritos, las diferentes especialidades de estudios que hay y en cuáles les gustaría estudiar en un futuro; nos ayudó a conocer más a nuestros alumnos porque en sus escritos nos contaron algunas de sus vivencias.

Por otro lado, educadora comunitaria Dominga Jiménez Jiménez de la Escuela Secundaria de Tlalixtac el Viejo, escribe que los alumnos:

            Se adentraron tanto en la lectura que cuando se propuso la actividad de escribir una carta a algún personaje del libro, uno de mis estudiantes pensó que la entregaría a Susana, mientras que los demás preguntaban si los personajes eran reales, les respondí que la autora del libro sabría sobre ello. La mayoría de los estudiantes la dirigieron a Susana, otros a Santiago y tres a Camila, uno a la bibliotecaria, al preguntarles por qué les habían escrito a estos personajes, la mayoría respondió que les agradaba Susana porque escuchaba música, a Santiago por el futbol, supongo que se identificaron con los personajes o algo de ellos les agradó.

Finalmente, recuperamos el testimonio de Daniel Villar Nolasco, asesor comunitario en
Santo Domingo Yojovi: 

… en un principio [septiembre] aún no hay un interés importante hacia el texto, los alumnos aun no toman en serio la actividad de escribir ni leer… [más adelante señala] …hemos concluido la lectura del libro [1º de marzo], considero que ello ha despertado interés en leer otros textos de la biblioteca, donde contamos con dos títulos más de fundación SM (La ciudad de las esfinges y Diario de guerra del coronel Mejía).  Más de tres alumnos han leído otras novelas completas en el último mes y continúan leyendo en sus tiempos libres. He de mencionar que la escuela es de nueva creación y cuenta ya con una biblioteca improvisada.

Por otro lado, es necesario señalar que realizamos tres talleres con los docentes de toda la zona escolar de Escuelas Comunitarias, por ejemplo, en marzo de 2019 nos reunimos en la ciudad de Oaxaca. Por la mañana trabajamos con varios docentes, por la tarde la actividad se realizó con los maestros que participaron en el proyecto de Escribir como Lectores. Las reuniones eran de seguimiento a las acciones realizadas en el marco del proyecto, articuladas a talleres de formación en escritura, como el que en esta ocasión llevamos a cabo.

El taller consistió en revisar y corregir escritos que los maestros habían producido junto con los chicos de las secundarias; así mismo, se realizaron nuevos escritos a partir de leer textos literarios. El taller fue productivo, pues los maestros pusieron a prueba sus habilidades para reconocer las convenciones de escritura en algunos textos, al tiempo que se apropiaban de nuevas. Esto con el fin de afinar sus herramientas cognitivas que los pusieran en posibilidades de acompañar de manera más pertinente a sus alumnos. 

En el trabajo realizado con los profesores reconocimos dificultades para diferenciar lo que los jóvenes producen de manera autónoma de aquello que realizan con ayuda de los maestros, se les recomendó a los profesores que sean los alumnos siempre quienes escriban textos originales y sean también ellos quienes corrijan sus escritos, con acompañamiento del docente.

En abril de 2019 llegó el momento culminante del proyecto Escribir como Lectores: el encuentro entre autores, es decir el diálogo entre los alumnos que habían leído las novelas y reescrito las historias y los escritores Paulina del Collado y Jaime Alfonso Sandoval.

El 8 de abril, desde Oaxaca, tomamos rumbo a Tlalixtac el Viejo: Quetzal de SM de México, Bety González de las Escuelas Comunitarias de Oaxaca, Paulina del Collado autora de la novela El extraño caso de Santi y Ago, entre otros. Dormimos en el piso de la escuela, todos en la misma aula de la comunidad.

Nuestros anfitriones fueron los docentes de la secundaria: Dominga Jiménez, Analí Domínguez y Vidal Vargas. Así como los alumnos y los padres y madres de familia. El día 9 se llevó acabo el encuentro entre autores en la cancha de la comunidad. Los muchachos presentaron sus evidencias y el diálogo fue fluido y muy emotivo.

El 10 de abril, fecha memorable, fuimos a San Andrés Solaga y Santo Domingo Yohovi. Éramos Paulina del Collado y Jaime Alfonso Sandoval, los escritores; Bety González y Claudia Cervantes del Centro Educativo Narciso Bassols, entre otros.

Los anfitriones, en San Andrés Solaga fueron Erick Bautista, Miguel Ángel Domínguez y Gudelia Sánchez Martínez. En el caso de Yojovi fue el asesor Daniel Villar Velasco. Las actividades fueron muy similares a las relatadas anteriormente. En lo personal nos sentimos muy halagado en Yojovi ya que una publicación de Sandra y Artemio fue utilizada para llevar a cabo algunas actividades ligadas al proyecto de Escribir como Lectores.

Finalmente, el viernes 25 de octubre, en el Encuentro Estatal de Promotores de Lectura en Oaxaca, organizado por SM y el IEPO, retomamos la experiencia para compartirla en el marco de la Feria Internacional del Libro de ese estado de la República, fue un diálogo productivo que acompaña la continuidad del proyecto Escribir como Lectores en las secundarias comunitarias del estado de Oaxaca.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Fuera del círculo de tiza

 Fuera del círculo de tiza
Artemio Ríos Rivera
No había cumplido los tres años de edad. Mi padre trabajaba en la Junta local de Caminos. Probablemente estaba ocupado en la construcción de la carretera que une la capital del estado con la ciudad de Huatusco, pasando por el puente de Los Pescados hasta llegar al pueblo de Totutla. Era un hombre al que le gustaba caminar, caminaba mucho, imagino que en esos tiempos no había suficientes medios de transporte y ahorraba dinero caminando. Atravesaba cerros, arroyos y sembradíos durante horas y horas para desplazarse del trabajo a la casa, para ir y regresar al centro de la ciudad.
En el camino pepenaba lo que encontraba. Siempre que llegaba a casa se soltaba la algarabía para mirar lo que había encontrado en el camino: un tlacuache para los tamales, un armadillo para hacerlo de adobo, una culebra para asar, un racimo de plátanos, unas naranjas, algún pedazo de tronco que serviría después como banco o base de una lámpara, ciertas yerbas para comer o preparar una infusión.
Realmente viví poco tiempo con él. Para entonces ya se habían separado mis padres. Los recuerdos que tengo de mi progenitor no están asociados con la presencia de mi madre, sino con su ausencia, pero no de una separación dolorosa. Más bien con su inexistencia porque a esa edad no me preocupaba de su paradero. Ella se fue de la casa con mi hermana cuatro años mayor, yo me quedé en el hogar de mi predecesor. Ése fue el acuerdo que tuvieron.
No recuerdo cómo, pero en el poco tiempo que estuve con papá había otra mujer en casa, la que fue su compañera hasta que él murió. Vivíamos por la loma de la salida a Briones, muy cerca del campo. En la parte alta de la loma, a un costado de la escuela primaria, vivía mi abuela. Nosotros teníamos nuestra casa en la parte baja, en una falda de lo que entonces era una pequeña barranca.
Por las tardes me gustaba esperar la llegada de mi padre, pero no lo hacía abajo sino en la loma, en la banquetita que estaba junto a la puerta de la tienda que también era la casa de mi abuela. Le rogaba para que me fiara un vaso de tepache y un plátano que, cuando me daba, rebanaba a la mitad por lo largo y le ponía chile en polvo. No siempre se conmovía la abuela. Entonces, con plátano o sin él, me tiraba en la banqueta, subiendo los pies contra la pared y cantando canciones que ya han desaparecido de mi memoria.
La imagen que tengo de mi padre es la de un hombre joven, moreno, delgado, con un sombrero de palma en la cabeza, un bigote negro recortado como su cabello. Me parece que era alegre aunque no estoy seguro, en todo caso no era un hombre triste ni amargado. Creo que eventualmente me cargaba o abrazaba, pero tampoco estoy muy seguro de eso. Sin embargo, hay dos momentos que vienen a mi mente con nitidez.
El primero era de noche, ya muy avanzada, lloraba yo desconsoladamente porque me dolía un diente. De la penumbra alumbrada por una vela salió mi padre en calzoncillos y me cargó. Sentí su pecho cálido en el mío, yo también dormía sin piyama ni playera. Me estuvo consolando hasta que mitigó el dolor y volví a caer dormido. No tengo ningún otro recuerdo de ese dolor de muelas.
La segunda evocación tiene que ver también con dolencias y bálsamos. Era la tarde y jugaba hincado sobre la cama, creo que era un catre de costales, de esos que se usan en tierra caliente. Me recuerdo riendo a carcajadas. De repente caí de la cama y en mi frente se marcó una corcholata que estaba en el piso con la parte filosa hacia arriba. Sangré ligeramente. Lloraba adolorido cuando mi padre me tomó en sus brazos para consolarme. Tenía una camisa clara, húmeda de su transpiración, me estuvo mirando un buen rato hasta que pasó el dolor y volví a sonreír.
También me recuerdo alguna vez recostado en las piernas de su esposa, quien espulgaba piojos en mi cabeza, revisaba mi oído o quizá simplemente me acariciaba. Imagino que ella era muy joven y todavía no tenía hijos. Seguramente su instinto maternal y su amor por mi padre se transferían a un niño que no era suyo.
No había pasado mucho tiempo cuando mi madre me secuestró. Mi padre tomó una decisión a mi parecer inteligente: no buscó recuperar a su hijo. Me parece terrible la imagen del círculo de tiza, un cuento de Brecht, en el que dos mujeres reclaman la maternidad de una niña y tienen que tirar, cada una, de uno de los brazos de la pequeña, y quien la saque del círculo hacia sí misma será reconocida por el juez como la madre legítima. La verdadera madre no jala, suelta a su hija para no lastimarla, prefiere perderla que hacerle daño. Algo similar a la bíblica decisión del Rey Salomón: partir un hijo en dos para dar la mitad a cada uno de los padres, justamente lo que les corresponde ni más ni menos.
No conozco los motivos de mi padre para no correr en una lucha fratricida y encarnizada detrás de su hijo. Tal vez era comodidad. Nunca hablamos de eso, pero se lo agradezco profundamente. Creo que fue la mejor decisión.

martes, 29 de octubre de 2019

Audiorama

Audiorama

Artemio Ríos Rivera


Ahí estaba el paisaje
--inmemorial y nuevo--
todo audio
                 murmullos
                                  voces
estridencias metálicas
histéricos aullidos
                             canto de pájaros.

La imaginación de la imágenes se formó en el oido
coloridos sonidos 
contrastaban con lo sepia
                              oscuro
                                         blanco
altos contrastes.

El paisaje se vuelve territorio
                                      mapa  
rutas para acumularse
en bocanadas de aire.

El silencio regresa con la sonora ausencia
y reinventa el paisaje
la memoria auditiva recrea las atonías
entonces irrumpe el grito primitivo
son Euterpe, Polimnia y Terpsícore
pintando
               llenando de luz
                                        matizando el paisaje. 

Video del Ejido San José

Evidencia a mitad del proceso...