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jueves, 14 de mayo de 2020

lunes, 11 de mayo de 2020

Rudeza innecesaria y otros cuentos adolescentes

En la siguiente liga pueden leer o descargar el libro de cuentos Rudeza innecesaria y otros cuentos adolescentes de Artemio Ríos Rivera.


https://drive.google.com/file/d/1eSVV6h8ovulsQPpJqmLbDLT0sMk0kBPN/view?usp=sharing




sábado, 9 de mayo de 2020

miércoles, 6 de mayo de 2020

MI VOZ ES EL SILENCIO

MI VOZ ES EL SILENCIO
                                               Artemio Ríos Rivera

Yo vengo del silencio
    La ausencia que medita
        La palabra que flota bajo la superficie
Ahogada, no. Sigilosa.
                    
    No, 
  no repta, 
ondea rasando el suelo.

Yo vengo del silencio
                      La reserva
                           Las voces del secreto

El grito no me nombra
            La estridencia
                                   El graznido
No emergen de mi espacio

No hay discordancia
El silencio es respuesta
                                      Voz
                           Mirada
               El tacto que le toma el pulso a la distancia

Prudencia y discreción
Paz y sosiego
Reposo que se mueve
En consideraciones 
Y flujos de conciencia

viernes, 1 de mayo de 2020

Edmée Pardo en Veracruz

Escribir como lectores en las secundarias comunitarias de Oaxaca y el diálogo intercultural

Escribir como lectores en las secundarias comunitarias de Oaxaca y el diálogo intercultural

Artemio Ríos Rivera
Sandra Ortiz Martínez


Durante el periodo escolar 2018-2019, el Centro Educativo Narciso Bassols y la editorial SM de México, nos invitaron a colaborar con el Proyecto Escribir como Lectores coordinando las actividades en los estados de Oaxaca y Veracruz. Trabajar con las escuelas de Oaxaca fue para nosotros una gran lección. No imaginamos la riqueza de las experiencias y producciones que veríamos, luego de poner a funcionar un dispositivo de apariencia breve y sencillo para promover la lectura y la escritura.

Como parte de esta iniciativa se incorporaron tres escuelas del proyecto de Secundarias Comunitarias de este estado de la República: San Andrés Solaga, y Yohovi de Villa Alta, ambas comunidades zapotecas; y Tlalixtac Viejo, Santa María Tlalixtac, Cuicatlán, comunidad mixteca. Dicho proyecto tiene más 10 años promoviendo una educación gestionada por las comunidades, desde la perspectiva comunalista, una propuesta única en el país, realmente se trata de un aprendizaje situado. Ello significa que en estas escuelas los maestros y alumnos trabajan conjuntamente con las comunidades para recuperar los saberes de cada pueblo; el aprendizaje de las disciplinas académicas se articula orgánicamente a un trabajo de investigación y recuperación del saber local. Los alumnos construyen nuevos saberes, al tiempo que fortalecen aquellos que son legados de sus abuelos.

La escritura es una actividad cotidiana para los alumnos de las secundarias comunitarias. Cada año desarrollan proyectos de investigación colectiva, en ellos, los alumnos participan activamente desde el diseño hasta la edición del reporte y la monografía que resulta de cada proyecto. Escriben para planear, hablan con todas las personas de la comunidad, observan y vuelven a escribir para registrar y luego para sistematizar y reportar. Las personas mayores de sus comunidades son los portadores del saber local y son consultados muchas veces por los alumnos.

No obstante, lo cotidiano de la práctica de la escritura, la articulación lectura-escritura no es tan común, como tampoco es común la lectura y escritura de textos literarios. Para los maestros y los alumnos de las escuelas de las comunidades de San Andrés Solaga, Yojovi y Tlalixtac Escribir como lectores les significó la posibilidad de acercarse nuevos tipos de texto, nuevos géneros literarios y además de hacerlo con una estrategia que incentivó el interés de los jóvenes por la literatura. Encontraron utilidad no sólo a los textos informativos, sino también a los literarios. Si bien es cierto los textos que producen parten de una lectura de la realidad mediada por sus docentes, los libros y los portadores del saber comunitario; los nuevos escritos que iban a desarrollar partían de la lectura de textos literarios, estableciendo una clara intertextualidad con ellos y recuperando su propia experiencia de vida, personal y comunitaria. 

En las tres escuelas se leyó El extraño caso de Santi y Ago de Paulina del Collado. Además, el grupo de tercer grado de la escuela de San Andrés leyó República mutante de Jaime Alfonso Sandoval. Lo importante de leer estas novelas es que sus autores son mexicanos y están vivos, esto nos puso en la posibilidad objetiva del encuentro entre escritores, es decir del encuentro entre los autores de las novelas y los jóvenes de las escuelas y sus maestros.

Sin duda, los dos títulos implicaron una exploración de lugares y referencias nuevas. La apertura de los jóvenes y los maestros, así como su capacidad para reconocer y aceptar nuevas propuestas abrió la puerta a historias que vienen de otros espacios sociales y culturales como lo fueron El extraño caso de Santi y Ago yRepública mutante.

Los contextos que enmarcan las historias, los personajes y las vivencias de interacción con los textos, traen consigo un conjunto de referencias culturales y sociales que en las comunidades de las secundarias comunitarias resultan ajenas, quizá extrañas. No es demasiado afirmar que la lectura de dichas historias implicó un diálogo intercultural para los jóvenes estudiantes y los maestros, para los escritores y los asesores que estuvimos implicados en las actividades. 

Imaginar la emergencia de un país hecho de basura a mitad de la Sierra Juárez en Oaxaca tiene fuertes implicaciones creativas y de concientizar sobre la realidad a partir de la ficción, en esta tesitura nos puso la novela de Jaime Alfonso Sandoval. Pensar en la existencia de un monstruo dentro de un niño que al final no es un monstruo, implica mirarnos al espejo y ver nuestra imagen rodeada de los fantasmas que nos habitan, del zigzag de nuestros estados de ánimo, de pensar en cómo poder convivir con esos monstruos y buscar vías para que su manifestación no rompa el equilibrio personal y familiar.

Las historias que llegaron a través de Escribir como lectores para los jóvenes y maestros de las secundarias comunitarias, posibilitaron nuevos motivos para escribir y un sinfín de oportunidades para visitar nuevas latitudes en la imaginación.

No había prisa para la lectura de las novelas, no se trataba de correr atrás de un índice lector, no. Se trataba de leer entre septiembre y febrero una sola novela. Leer a profundidad, reescribir el libro, dialogar por escrito con los personajes, debatir sobre las posibilidades objetivas de las historias y producir diferentes tipos de textos, en diferentes presentaciones a partir de esas reflexiones. En algunos casos el resultado de la tarea rebasó las expectativas y tuvimos textos bilingües de los alumnos. Fotografías, videos, carteles, cartas y otras evidencias, dieron fe del trabajo realizado. 

Parte de la evidencia del trabajo realizado viene de la palabra de los docentes que trabajaron la estrategia. Así se expresaron los del colectivo docente de San Andrés Solaga: 

Este proyecto nos ayudó a trabajar otras actividades con los alumnos como: la entrevista, el uso del diccionario, investigaciones en libros de historia, producción de escritos, las diferentes especialidades de estudios que hay y en cuáles les gustaría estudiar en un futuro; nos ayudó a conocer más a nuestros alumnos porque en sus escritos nos contaron algunas de sus vivencias.

Por otro lado, educadora comunitaria Dominga Jiménez Jiménez de la Escuela Secundaria de Tlalixtac el Viejo, escribe que los alumnos:

            Se adentraron tanto en la lectura que cuando se propuso la actividad de escribir una carta a algún personaje del libro, uno de mis estudiantes pensó que la entregaría a Susana, mientras que los demás preguntaban si los personajes eran reales, les respondí que la autora del libro sabría sobre ello. La mayoría de los estudiantes la dirigieron a Susana, otros a Santiago y tres a Camila, uno a la bibliotecaria, al preguntarles por qué les habían escrito a estos personajes, la mayoría respondió que les agradaba Susana porque escuchaba música, a Santiago por el futbol, supongo que se identificaron con los personajes o algo de ellos les agradó.

Finalmente, recuperamos el testimonio de Daniel Villar Nolasco, asesor comunitario en
Santo Domingo Yojovi: 

… en un principio [septiembre] aún no hay un interés importante hacia el texto, los alumnos aun no toman en serio la actividad de escribir ni leer… [más adelante señala] …hemos concluido la lectura del libro [1º de marzo], considero que ello ha despertado interés en leer otros textos de la biblioteca, donde contamos con dos títulos más de fundación SM (La ciudad de las esfinges y Diario de guerra del coronel Mejía).  Más de tres alumnos han leído otras novelas completas en el último mes y continúan leyendo en sus tiempos libres. He de mencionar que la escuela es de nueva creación y cuenta ya con una biblioteca improvisada.

Por otro lado, es necesario señalar que realizamos tres talleres con los docentes de toda la zona escolar de Escuelas Comunitarias, por ejemplo, en marzo de 2019 nos reunimos en la ciudad de Oaxaca. Por la mañana trabajamos con varios docentes, por la tarde la actividad se realizó con los maestros que participaron en el proyecto de Escribir como Lectores. Las reuniones eran de seguimiento a las acciones realizadas en el marco del proyecto, articuladas a talleres de formación en escritura, como el que en esta ocasión llevamos a cabo.

El taller consistió en revisar y corregir escritos que los maestros habían producido junto con los chicos de las secundarias; así mismo, se realizaron nuevos escritos a partir de leer textos literarios. El taller fue productivo, pues los maestros pusieron a prueba sus habilidades para reconocer las convenciones de escritura en algunos textos, al tiempo que se apropiaban de nuevas. Esto con el fin de afinar sus herramientas cognitivas que los pusieran en posibilidades de acompañar de manera más pertinente a sus alumnos. 

En el trabajo realizado con los profesores reconocimos dificultades para diferenciar lo que los jóvenes producen de manera autónoma de aquello que realizan con ayuda de los maestros, se les recomendó a los profesores que sean los alumnos siempre quienes escriban textos originales y sean también ellos quienes corrijan sus escritos, con acompañamiento del docente.

En abril de 2019 llegó el momento culminante del proyecto Escribir como Lectores: el encuentro entre autores, es decir el diálogo entre los alumnos que habían leído las novelas y reescrito las historias y los escritores Paulina del Collado y Jaime Alfonso Sandoval.

El 8 de abril, desde Oaxaca, tomamos rumbo a Tlalixtac el Viejo: Quetzal de SM de México, Bety González de las Escuelas Comunitarias de Oaxaca, Paulina del Collado autora de la novela El extraño caso de Santi y Ago, entre otros. Dormimos en el piso de la escuela, todos en la misma aula de la comunidad.

Nuestros anfitriones fueron los docentes de la secundaria: Dominga Jiménez, Analí Domínguez y Vidal Vargas. Así como los alumnos y los padres y madres de familia. El día 9 se llevó acabo el encuentro entre autores en la cancha de la comunidad. Los muchachos presentaron sus evidencias y el diálogo fue fluido y muy emotivo.

El 10 de abril, fecha memorable, fuimos a San Andrés Solaga y Santo Domingo Yohovi. Éramos Paulina del Collado y Jaime Alfonso Sandoval, los escritores; Bety González y Claudia Cervantes del Centro Educativo Narciso Bassols, entre otros.

Los anfitriones, en San Andrés Solaga fueron Erick Bautista, Miguel Ángel Domínguez y Gudelia Sánchez Martínez. En el caso de Yojovi fue el asesor Daniel Villar Velasco. Las actividades fueron muy similares a las relatadas anteriormente. En lo personal nos sentimos muy halagado en Yojovi ya que una publicación de Sandra y Artemio fue utilizada para llevar a cabo algunas actividades ligadas al proyecto de Escribir como Lectores.

Finalmente, el viernes 25 de octubre, en el Encuentro Estatal de Promotores de Lectura en Oaxaca, organizado por SM y el IEPO, retomamos la experiencia para compartirla en el marco de la Feria Internacional del Libro de ese estado de la República, fue un diálogo productivo que acompaña la continuidad del proyecto Escribir como Lectores en las secundarias comunitarias del estado de Oaxaca.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Fuera del círculo de tiza

 Fuera del círculo de tiza
Artemio Ríos Rivera
No había cumplido los tres años de edad. Mi padre trabajaba en la Junta local de Caminos. Probablemente estaba ocupado en la construcción de la carretera que une la capital del estado con la ciudad de Huatusco, pasando por el puente de Los Pescados hasta llegar al pueblo de Totutla. Era un hombre al que le gustaba caminar, caminaba mucho, imagino que en esos tiempos no había suficientes medios de transporte y ahorraba dinero caminando. Atravesaba cerros, arroyos y sembradíos durante horas y horas para desplazarse del trabajo a la casa, para ir y regresar al centro de la ciudad.
En el camino pepenaba lo que encontraba. Siempre que llegaba a casa se soltaba la algarabía para mirar lo que había encontrado en el camino: un tlacuache para los tamales, un armadillo para hacerlo de adobo, una culebra para asar, un racimo de plátanos, unas naranjas, algún pedazo de tronco que serviría después como banco o base de una lámpara, ciertas yerbas para comer o preparar una infusión.
Realmente viví poco tiempo con él. Para entonces ya se habían separado mis padres. Los recuerdos que tengo de mi progenitor no están asociados con la presencia de mi madre, sino con su ausencia, pero no de una separación dolorosa. Más bien con su inexistencia porque a esa edad no me preocupaba de su paradero. Ella se fue de la casa con mi hermana cuatro años mayor, yo me quedé en el hogar de mi predecesor. Ése fue el acuerdo que tuvieron.
No recuerdo cómo, pero en el poco tiempo que estuve con papá había otra mujer en casa, la que fue su compañera hasta que él murió. Vivíamos por la loma de la salida a Briones, muy cerca del campo. En la parte alta de la loma, a un costado de la escuela primaria, vivía mi abuela. Nosotros teníamos nuestra casa en la parte baja, en una falda de lo que entonces era una pequeña barranca.
Por las tardes me gustaba esperar la llegada de mi padre, pero no lo hacía abajo sino en la loma, en la banquetita que estaba junto a la puerta de la tienda que también era la casa de mi abuela. Le rogaba para que me fiara un vaso de tepache y un plátano que, cuando me daba, rebanaba a la mitad por lo largo y le ponía chile en polvo. No siempre se conmovía la abuela. Entonces, con plátano o sin él, me tiraba en la banqueta, subiendo los pies contra la pared y cantando canciones que ya han desaparecido de mi memoria.
La imagen que tengo de mi padre es la de un hombre joven, moreno, delgado, con un sombrero de palma en la cabeza, un bigote negro recortado como su cabello. Me parece que era alegre aunque no estoy seguro, en todo caso no era un hombre triste ni amargado. Creo que eventualmente me cargaba o abrazaba, pero tampoco estoy muy seguro de eso. Sin embargo, hay dos momentos que vienen a mi mente con nitidez.
El primero era de noche, ya muy avanzada, lloraba yo desconsoladamente porque me dolía un diente. De la penumbra alumbrada por una vela salió mi padre en calzoncillos y me cargó. Sentí su pecho cálido en el mío, yo también dormía sin piyama ni playera. Me estuvo consolando hasta que mitigó el dolor y volví a caer dormido. No tengo ningún otro recuerdo de ese dolor de muelas.
La segunda evocación tiene que ver también con dolencias y bálsamos. Era la tarde y jugaba hincado sobre la cama, creo que era un catre de costales, de esos que se usan en tierra caliente. Me recuerdo riendo a carcajadas. De repente caí de la cama y en mi frente se marcó una corcholata que estaba en el piso con la parte filosa hacia arriba. Sangré ligeramente. Lloraba adolorido cuando mi padre me tomó en sus brazos para consolarme. Tenía una camisa clara, húmeda de su transpiración, me estuvo mirando un buen rato hasta que pasó el dolor y volví a sonreír.
También me recuerdo alguna vez recostado en las piernas de su esposa, quien espulgaba piojos en mi cabeza, revisaba mi oído o quizá simplemente me acariciaba. Imagino que ella era muy joven y todavía no tenía hijos. Seguramente su instinto maternal y su amor por mi padre se transferían a un niño que no era suyo.
No había pasado mucho tiempo cuando mi madre me secuestró. Mi padre tomó una decisión a mi parecer inteligente: no buscó recuperar a su hijo. Me parece terrible la imagen del círculo de tiza, un cuento de Brecht, en el que dos mujeres reclaman la maternidad de una niña y tienen que tirar, cada una, de uno de los brazos de la pequeña, y quien la saque del círculo hacia sí misma será reconocida por el juez como la madre legítima. La verdadera madre no jala, suelta a su hija para no lastimarla, prefiere perderla que hacerle daño. Algo similar a la bíblica decisión del Rey Salomón: partir un hijo en dos para dar la mitad a cada uno de los padres, justamente lo que les corresponde ni más ni menos.
No conozco los motivos de mi padre para no correr en una lucha fratricida y encarnizada detrás de su hijo. Tal vez era comodidad. Nunca hablamos de eso, pero se lo agradezco profundamente. Creo que fue la mejor decisión.

martes, 29 de octubre de 2019

Audiorama

Audiorama

Artemio Ríos Rivera


Ahí estaba el paisaje
--inmemorial y nuevo--
todo audio
                 murmullos
                                  voces
estridencias metálicas
histéricos aullidos
                             canto de pájaros.

La imaginación de la imágenes se formó en el oido
coloridos sonidos 
contrastaban con lo sepia
                              oscuro
                                         blanco
altos contrastes.

El paisaje se vuelve territorio
                                      mapa  
rutas para acumularse
en bocanadas de aire.

El silencio regresa con la sonora ausencia
y reinventa el paisaje
la memoria auditiva recrea las atonías
entonces irrumpe el grito primitivo
son Euterpe, Polimnia y Terpsícore
pintando
               llenando de luz
                                        matizando el paisaje. 

Palabras hilvanadas

Palabras Hilvanadas

Artemio Ríos Rivera


Me miró decepcionada
tomó mis palabras
--apretadas en un puño-- 
las hizo bola
y aventó aquel bodoque 
a la rivera del río.

Las pepené letra a letra
tomé los signos cuidadosamente
limpié
          pulí
                clasifiqué
y me dispuse a hacerle
un nuevo discurso amoroso.

En esa posibilidad de reconstrucción infinita
en ese Fénix de fonemas y grafías
--pensé--
está el poder de las palabras
la reinvención del amor
la realidad
                 la ficción
                                la vida.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Reflexiones sobre las tensiones laborales de una Promotora de Lectura

Reflexiones sobre las tensiones laborales de una Promotora de Lectura

Artemio Ríos Rivera


Hola estimada maestra:

Perdona que no haya contestado pronto a las preguntas que me haces sobre tu situación laboral, he andado muy ocupado y no quería darte una respuesta simple o simplista, creo que nos merecemos un poco de reflexión sobre lo que planteas.

Sí, como tú afirmas, en el pasado he tenido algunos problemas con mis superiores y los he ido sorteando de alguna forma. Como muchos he atravesado por ciertas tensiones laborales y de otro tipo. Me parece que es un poco normal, que es parte de “de jugar a la vida”.

Me pides consejo porque tú te encuentras en una situación problemática en tu trabajo, no sé si pueda darte consejos, tampoco conozco tu situación a fondo, aunque he visto reacciones tuyas que me permiten pensar sobre algunas cosas. Tenemos cosas en común: somos docentes comprometidos y nos pretendemos promotores de lectura, creo que eso te ha despertado cierta confianza en mí.

Te comento algunos sucesos de mi experiencia personal, tal vez te sirvan para mirar desde otra perspectiva tu propia situación, tal vez te ayuden a buscar alternativas o definitivamente te lleven a reafirmar lo que piensas y tu actuar en consecuencia.

Primero, he tratado siempre que mis disputas laborales no afecten mis relaciones personales más cercanas, mi familia, esto no quiere decir que lo haya logrado. Más bien he buscado que afecten lo menos posible, una forma es: no poner siempre sobre la mesa, en la casa, las discusiones con el hígado a flor de piel. Podemos analizar eventualmente nuestras broncas laborales para encontrar consuelo en la familia, pero no debemos rumiarlo todo el tiempo y pedirles que sientan la misma indignación que nosotros ante determinados eventos. Ellos tendrán su forma propia de sentir, la debemos respetar, que nos puede ayudar a destensar nuestros fantasmas. Nuestra familia no nos traiciona si no siente exactamente lo que nosotros ante nuestras situaciones conflictivas. 

Una pareja que tuve me presionaba para que yo me involucrará en sus problemas escolares y sindicales, no quiero decir que no me sentía solidario con ella y coincidía en algunos puntos, sin embargo, yo no veía las cosas exactamente igual que ella, no tuve el valor para desmarcarme e hice lo que ella quería más de una vez: escribí, gestioné, me movilicé, en fin. Esta fue una de las cosas que abrió un gran abismo entre los dos, visto desde mi orilla personal, tal vez ella ni siquiera se dio cuenta de eso. A veces somos dulcemente autoritarios, manipuladores.
         
         Otras veces, mi pareja ha sido mi compañera de trabajo (en la misma escuela) y en ese sentido estábamos involucrados juntos y ni modo, así se abordaban las dificultades, nos fortalecía el encuentro. Aunque estructuralmente los hijos estaban involucrados, tratábamos de discutir las situaciones en su ausencia, sin embargo, la ósmosis es ineludible y a veces las situaciones negativas permearon el ser de los pequeños.

Cuando digo que no afecte a tu familia quiero decir que no los metas a tú problemática laboral. Si son difíciles y cansados para uno los inconvenientes, meterlos a ellos implica potenciar las molestias y compartirles nuestros sentimientos más ingratos, creo que ellos no lo merecen. No se trata de hacerlos a un lado, la idea es involucrarlos sin afectarlos, sin obligarlos.

No digo que alguien haga eso, digo lo que he tratado de evitar. Esto me ha ayudado a no envenenarme la vida cotidiana y superar algunos problemas sin mayores costos emocionales. Cuando las broncas con las instituciones, mis jefes (el poder) o mis compañeros de trabajo envenenan mi vida familiar, me han vencido rotundamente. Por eso, no deben quitarnos la sonrisa y la alegría cotidiana. Relativizar algunas situaciones ya es un triunfo personal. Eso no quebranta nuestros principios.

He enfrentado de diferentes maneras mi forma de relacionarme con los demás, la más adecuada, para mí, ha sido hacerlo o intentarlo de forma horizontal y respetuosa, en el marco de acuerdos mutuos, consensos, desacuerdos, respeto a las diferencias y rupturas cuando ha sido necesario. Pero cada situación no determina lo que sigue, no me permito que esté presente en los nuevos ciclos, claro cuando se trata de resabios negativos. El saldo positivo siempre es bueno incorporarlo a las nuevas cuentas, aunque nada garantiza que todo irá bien; siempre debemos tener márgenes para los inconvenientes, para la derrota; de esta forma no andamos frustrados, malhumorados, tristes y derrotados. Los problemas se pueden enfrentar de manera personal, también como colectivo si nos afecta a varios y podemos construir acuerdos. Los acuerdos no son camisas de fuerza, se pueden revisar, cambiar o abandonar… de común acuerdo.

Sin duda estoy planteando las contradicciones de manera muy chata, hay problemas estructurales que nos afectan y se expresan en situaciones micro, pero tienen que ver con las posiciones de poder, con las preferencias políticas e ideológicas, con las divisiones sociales en grupos de interés.

Cuando digo que los problemas no afecten a los seres más cercanos me refiero también a los amigos o a quienes están positivamente interesados en nosotros y lo que hacemos. Por ejemplo, como promotores de lectura, cuando yo publico evidencias de mi trabajo, trato de hacerlo de la manera más natural y orgánica, muestro lo que sucedió centralmente, de acuerdo a los propósitos que yo y la gente con la que trabajo acordamos. 

Creo que se trata de una actitud ante la vida, por ejemplo: prefiero las fotos de los chicos en la actividad de lo que promuevo a una selfie; prefiero y agradezco una foto que dé testimonio de lo que hago a una foto posada; prefiero publicar evidencias que hablen por sí solas a poner yo calificativos, cuando pongo calificativos trato que sean positivos sobre lo que hacen los otros, los evito sobre lo que yo hago; muestro lo que sucede, resalto cosas, pero evito calificarlas. No podemos hacer las cosas esperando reconocimiento, no quiero decir que no sea eso una motivación; me parece que no podemos actuar en función de eso. Un elemento central es la satisfacción del deber cumplido, punto. Puede ser que el reconocimiento venga por añadidura. Yo reconozco sobre todo a la gente que aporta con humildad, cuando es evidente que alguien quiere  reconocimiento me cuesta trabajo expresarlo. Si me conminan a reconocer o me obligan, no me siento cómodo. Me parece que buscar el reconocimiento es innato al ser humano, no está mal, pero tenemos que saber manejar estás pulsiones instintivas para que no nos dominen.

En general mi compromiso como Asesor Técnico-Pedagógico y promotor de lectura tiene que ver con mi zona escolar y lo que mis superiores me propongan y acordemos. Tú sabes que hago mucho trabajo voluntario, gratuito, con algunas escuelas y zonas escolares. Generalmente las cosas salen bien: los talleres, las capacitaciones, el trabajo con los alumnos, el diálogo con los docentes, el intercambio, la facilitación, la obtención de productos, en fin. Sin embargo, en los entretelones, algunas veces, suceden muchas cosas no muy gratas, por ejemplo: viajas lejos y no te dieron bien de comer; sólo te dieron para la gasolina y tú tuviste que pagar las casetas; perdiste material; no se entendió la propuesta; los docentes no te tratan como su par, solidario, sino como una autoridad que tiene la obligación de…; a veces promueves tus publicaciones y nadie se interesa en ellas o te compran una como si te hicieran un favor o las tienes que regalar; te pasa como a los artistas que van a las escuelas, no reconocemos en ellos un esfuerzo solidario, los tratamos como si les hiciéramos un favor al invitarlos a trabajar gratuitamente; hay a quienes conoces de años, sabes de su poco compromiso y sin embargo descalifican públicamente tu trabajo y tú callas humildemente para no envenenar la actividad colectiva que se está llevando a cabo; en fin. Por otro lado, cuando hacemos promoción de lectura callejera, cargamos con nuestro sonido, nuestros libros y equipo, pagamos los gastos, nadie nos da nada y no nos quejamos, incluso cuando nos usan políticamente para fines mezquinos o de plano nos ponen dificultades para estar en un lugar público, aguantamos vara porque el propósito es promover la lectura, la escritura, contribuir a restaurar el tejido social. 

El propósito no es promovernos nosotros. Eso no sería profesional. Eso, desde mi punto de vista, sería demasiado ególatra. Muchas de las cosas que hago, y hacen quienes me rodean y apoyan, lo hacemos para contribuir con nuestra patria, no para la promoción personal. No quiero decir que esto último no suceda y no disfrute uno del prestigio y el reconocimiento, pero eso viene por añadidura, no actuamos en función de ello, es secundario.

Ojo, digo que estas situaciones ingratas suceden algunas veces, pocas por fortuna. La mayoría de las ocasiones, sobre todo cuando nos invitan formalmente algunas instituciones, nos pagan bien los viáticos, hay un trato profesional, a veces hasta toca una gratificación, sobre todo encuentras amigos, gente linda, comprometida y solidaria. Además, no se diga de las invitaciones de los amigos, siempre son muy generosos. Por otro lado, la reacción positiva de la gente, de los adolescentes y de los maestros es una gratificación inconmensurable que borra cualquier mal sabor de boca. Pero, no olvidemos que no siempre hacemos bien las cosas. Miro en retrospectiva y me doy cuenta que algunas cosas que he hecho, con la mayor buena fe y empeño, han sido bastante malitas. Las cosas no son buenas nada más porque las estamos haciendo nosotros. Hay que ser autocríticos, ser pausados para escuchar las críticas, ser reflexivos. No todos los que nos critican o no están de acuerdo con nosotros es porque nos quieren hacer daño.

Bien, las situaciones embarazosas que te estoy poniendo de ejemplo no las ventilo públicamente, los puedo platicar en casa, bromear sobre ellas con los amigos alrededor de una cerveza, pero no me envenenan el aire, no me impiden respirar. No antepongo las dificultades para hacer las cosas que considero correctas, no saco las dificultades y las vuelvo a sacar a la menor provocación o sin ella. No las ignoro, pero hay que relativizarlas, no hay que dejar que nos impidan ser libres, plenos, felices.

     Parece que mi discurso es muy “positivo”, “conformista”. El que parezca que me conformo, y que humildemente me conforme, no quiere decir que sea yo un conformista o un sumiso. Hoy, mi rebeldía la expreso haciendo bien lo que considero que otros hacen mal. Ganándome éticamente cierto liderazgo sin exigirlo. Trato de poner al otro, a la otredad, en horizontalidad conmigo, no arriba o abajo, a la misma altura. Estoy convencido de que lo que hago es por un radical compromiso con la liberación de la humanidad, con mi liberación personal y social. También tengo claro que mi contribución es modesta, muy modesta.

Tú sabes algunas cosas de mi persona, por eso me escribiste, pero te cometo otras situaciones de mi pasado no tan reciente, algunas un poco extremas: he participado, desde la izquierda, en la lucha sindical-magisterial; me he puesto en huelga de hambre en la puerta de alguna Supervisión Escolar; me he desnudado públicamente para exigir el cumplimiento de cosas vencidas; he amagado con prenderle fuego a algún lugar, como parte de la acción directa, cuando institucionalmente sientes que todo está perdido; he publicado cosas que cuestionan la forma en que se abusa de los beneficios del estado, como la que hizo a una supervisora escolar de telesecundarias decir que si ella quería me podía meter a un tambo con cemento; he participado en movimientos sociales, como el zapatismo entre otros, que nos han significado persecución y amenazas, a mi hermano le habló la policía por teléfono para decirle que me iban a desaparecer; me han tocado corretizas y golpes de la policía; me han puesto “marca personal” en congresos políticos y académicos; me han negado reconocimientos institucionales por ser un “resentido social”, un problemático; me han mandado anónimos que han envenenado mi vida familiar; he marchado muchas veces y dormido en plantones en las calles; pero, paremos de contar. Te comento lo anterior porque algunas son formas de enfrentar las problemáticas laborales, desde la acción directa individual hasta la organización gremial

No te platico todo esto para parecer un héroe o algo así.  Te lo platico para que no dejes que las contradicciones con tus superiores o con algún compañero te envenenen la vida cotidiana. Como te decía al principio, te comento algunos sucesos de mi experiencia personal que tal vez te sirvan para mirar desde otra perspectiva tu propia situación. Creo que eres una persona muy importante, inquieta y comprometida. Sé que eres una buena madre de familia y amas a tu pareja. Define tus prioridades en este momento de tu vida y actúa en consecuencia, con humildad y sin dejar de pensar en los otros. Recuerda, no soy yo, somos nosotricos, es decir yo soy yo y nosotros y los otros.

Un abrazo solidario y ojalá podamos coincidir en el futuro cercano. 

miércoles, 28 de agosto de 2019

INTENSA CONSONANCIA


Intensa consonancia[1]

                                                Artemio Ríos Rivera


Proyectar el futuro es asomarse al caos
                                   o regodearse en la autocomplacencia

Conversar con la posteridad, sin hablar
escuchar desde el silencio
mutismo simbólico
               poderoso
                            ejemplar

Con ver-sar
polifonía que se trenza en incomprensiones
             monólogos que imponen su falacia
                               ruido que se evidencia en el silencio
                            supremacías arbitrarias sin concesión

Mi red primaria ya no tiene eslabones
soledad construida en la huida del otro
              miedo al contagio
                         no hay partido
                              ya estoy hecho añicos
                                     no sé dónde mirar
fragmentado en astillas que no se reconocen
reciclaje perenne de mis desarticulaciones

Me estoy buscando Fenix
agraviado de un pasado
                                     que se hace presente
y me pone en el desfiladero apocalíptico 
                                  de lo que he fomentado
y que me piden ser

Aún así, somos una promesa
seguimos siendo los mismos y otros
aprendemos
                   desaprendemos
                                            vamos y regresamos
      nos movemos en las posibilidades subjetivas

Armar la reconstrucción
redimensionar la caricia
                            el abrazo que abrasa y no quema
                            estrujón que acerca, valora, confirma el ser
       el estar en el mundo
juntos, sin concesiones
desde el no-poder
desde el servilismo voluntario
desde sentirse nadie
                                  y buscar afirmarse en el brillo de un otro

Construir nuestras relaciones
más allá de la geometría política
de las filias y fobias insustanciales

Fortalecer
restaurar los vínculos
regresar al origen
renacer colectivo
multitud amorosa
de brazo en brazo
abrazo que vincula
y reconstruye en cálida matria
                                                o patria, qué más da

Leer pantallas ausentes
         hojas en blanco
                  vidrios rotos
                               pálidas láminas volátiles
                               que nos recuerdan la incertidumbre,
                     nadie es imprescindible,
epistemología cibernética
tutoriales como docencia de futuro
mostrar caminos sin prebenda
solo estar, nada me debes

Yo soy cuando tú eres
                                 no soy sin ti
¿Quién enseña a quién?
                                     ¿Quién aprende de quién?
horizontalidad de relaciones poderosas
vivimos y convivimos
                vemos y somos vistos
                              somos amantes y nos aman

¿Y el odio?
                     ¿Y la soberbia?
Ahí están, agazapados,
queriendo rebasar nuestros sentidos
hacernos sinsentidos
bipolaridad y paranoia cotidiana,
nos necesitamos
                         pero nos negamos
nos amamos
                   pero…, no sé,
en verdad no lo sé

Condiciones materiales inverosímiles
diezmada población en la violencia
autorregulación que no salva al planeta
reconstrucción del tejido social desde la célula básica:
                                                el individuo relacionado
                                        en equipo
                              con metas

Relaciones asépticas
empáticas
vencer barreras organizativas
                          táctiles
                          sonoras
de abstraídas miradas

Regresar sin miedo a la rutina.
Cotidiana labor de la abeja
sin más reina que nosotros
                                  todos
construidos en redes
                        nodos que se anudan
y desconfiguran a la brevedad
                        para acercar nuevos tejidos

Enredarse
en red darse
a sí mismos
al otro
a nosótricos

Coinspiradores
de efectos mariposa
--no más defectos volátiles--
del aleteo que abraza
presenta
representa a los otros
a nosotros
                 larvas de oruga
                                              que buscan volar
ingrávidas anémonas con membranas de miel

Incubar y construir
hilos de relación
seda de manos que acarician
de voces que potencian tolerancia
                                       benevolencia
                                       sensibilidad

Detrás de nosotros estamos ustedes
--se escucha un frágil eco--
de tras de nos otros
                        está la satisfacción del deber cumplido
¿En el futuro?
                    ¿Ahora?
                                ¿Quiénes son futuro?
¿Los adultos, los niños, los jóvenes, las mujeres, las mariposas?

Tatuajes indelebles
              palabras que se impregnan de piel
                                    caricias que perforan el alma

¿Quién enseña a quién?
            ¿Quién aprende de quién, de qué?
                       ¿Qué se enseña, dónde?
                               ¿Qué se aprende, cómo?
¿Para qué?

Me miro
             te veo
                         nos reconozco
             somos tan simples y complejos
tan iguales y diferentes
tan indiferentes de la voz del otro
que es necesario abrir
                                     muchísimas más preguntas
                                                                                  aunque no haya respuestas.




[1] Informe sobre lo aprendido en la pasantía sobre Nueva Educación, desarrollada en Chile por el Instituto Relacional, como parte del Premio ABC, maestros de los que aprendemos.


Video del Ejido San José

Evidencia a mitad del proceso...