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sábado, 26 de marzo de 2011

La puerta en el portón

La puerta en el portón




La celosía no cierra desde dentro

Afuera están los otros

y las otras

Ellas al exterior

Me han ignorado

Me ahogo en el encierro



Abro las hojas

Entra el mar

Cantábrica tormenta



Cierro los ojos al espejo

Soy la otredad que era y no veía

Un trasfondo de azogue

Moldeable en tu mirada

Material a capricho



En el mar exterior yo me sostengo

En el laberinto

El calabozo

El frío



Humedad

y penumbra

es esta vida

sin mujer que me nombre

jueves, 24 de marzo de 2011

CONTINUIDAD




Lúcida entrega

a la eternidad de un instante

de otro

y otro más



Así es como te tengo sin tenerme


Así es como me tengo sin tenerte


Lo afirmo jubiloso:

Bebo tu piel

cuando la sed me llama

líquido soy cuando te vuelves agua

me brindo sin ahogarte

sin que me falte el aire


No hay rupturas
ni uniones
no aparecen huidas

sólo sanas distancias

con gozosos encuentros

sin verdades ni engaños


Puedo nombrar tu nombre

sin rubores

Puedo decir te amo
como nombrar la sopa

es cierto.

Puedo decir, en este instante,

que mi amor es perenne

y es bueno para ti

y lo es para mí

y lo es para ellas.


De igual forma lo sé:

—de eso estoy seguro—

mi amor nunca es tu vida

no vivo para ti

ni para mí te vives,

por eso ambos estamos.


Nos fundimos

en el instante juntos...

después te es preciso

el aire que respiras

y no me necesitas

hasta un futuro instante
-en caso de existir-

de encuentro sin rupturas.



No te rechazo

no te dejo de lado

no matamos la vida

con la fuerza de algo

que nunca es

ni ha sido.



Te amo eternamente

porque la vida al fin

tan sólo es un instante.
Despacio




Brava la mar de los deseos

tus caderas mueven un oleaje que avasalla tiernamente

la sucesión del movimiento no tiene dimensiones

aguas mansas que se desbordan

aletean los albatros en tu cálido aliento

saboreando el tac tic de tu musgo discreto.



La cariñosa furia se contiene

climática vehemencia de un amor sin murallas

el apetito viene a remar despacio

para no fallecer

en crestas de un oleaje

en la cima precisa de tu respiración

de tus fluidos callados, en sordina

apenas perceptibles.

Despacio

Dé espacio

Remar

Re mar

Dé mar espacio

Re despacio mar dé espacio

Despacio

sábado, 4 de diciembre de 2010

Abrazo

"Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos..."
Mario Benedetti

Brazos que son brasas

brasas que no queman

abrazan y abrasan

envolventes caricias que se desplazan de un extremo a otro

desde la festiva fraternidad

hasta el silencioso hervor de una sangre apasionada

que apenas se asoma por la rendija de una sonrisa

de un apretón de manos

de la cortesía de una frase.



Tus brazos son mis abrazos

que me abrazan y abrasan tiernamente

contenidos por el dique del deber

Una columna se inclina sobre mí

tímidamente se acerca y cerca un corazón

que desbocado se anida en mi pecho.



Pecho a pecho se estrujan mil latidos

ante las indiferentes e inquisidoras miradas

de fraternos ojos.



Siento la redondez de un rostro

que discreto descansa fugazmente en mi oído.



¿Cómo sentir tu radiación, sin que el amor estalle entre mis manos?

frágilmente estrujo las mariposas que saludan con caricias involuntarias

respetuoso, pero explícito transmito lo que siento:

puedo decir que te amo, como se festeja a la vida.

Mi palabra se calla por no ser aprensiva

sin embargo la luz insiste:

es a brazo partido y abrazo compartido.

Lo sé, no me lo digas

sé que no soy el convocado

que tus solidarias manos son asidero de náufragos y ahítos

no soy a quien convocas

no es a mí al que llamas

aunque soy al que incendias

incineras acaso con sólo una palabra

Eso eres tú: pequeña hoguera de generoso humor

frágil hogar al que todos corremos, simulando no hacerlo,

presurosos corremos a rondar en tus rayos.

martes, 2 de noviembre de 2010

POEMAS INCONCLUSOS

Poemas Inconclusos




Húmedas lenguas


                     que paladean tu dermis


Palabras lluvia


                   Ciclones


                                 y torrentes






Savia de plantas y raíces


Osmosis que inicia en mi vacío


                                              y penetra otros plasmas






Se van filtrando, palabras, en medio de las rocas


Minando un sólido que se desvanece y vuela por los aires


Humedece los diques la palabra


                                              inunda resistencias






                                          Te entregas y construyes


              ¬-con mis mensajes-


Otro nuevo poema que rueda calle arriba






Palabra líquida


Imperceptiblemente taladras el concreto


Agua sonora


Acuáticos poemas


No son en sí


Los van haciendo


Construyendo en oídos


en bocas y simientes


           No hay desenlace


                        Solamente un reguero


                                   de letras inconclusas...

miércoles, 13 de octubre de 2010

Capacidades diferentes

Capacidades diferentes


Para Yadira

Ortodoxia en añicos

Madura inteligencia
              capacidad diferenciada

Ágil jinete

              de mariposas manos

plena y feliz

              tu hábil diferencia



Infantil la mirada

             que se posa en mis ojos

tu garganta articula

            difíciles palabras



Múltiple mujer de ilimitadas limitaciones

Tu mirada taladra mi figura

Se posa en la superficie

                         quema

                                    penetra

conoce mis entrañas sin buscarlas

traspasa

           va más allá

                          me deja sin sonido

              sin valor

relativamente vivo

                      torpemente normal

Subes

remontas obviedades



No hay vació en tu mirada

Brilla

Absorbe luz

Alumbra los perfiles

 -Atmósferas palabras-

Pasas encima de todos y  de todo

Franca tu risa

                   Desprejuiciada



Saltan alegres tus ojos en respuestas

Todo sorprende tu tacto sorprendido

                 Tu piel

                             Tu oído

                                    El vuelo de tu pelo

Atenta a un punto

Corres como una niña

Un mundo rueda al toque de tu mano

Tu aliento empuja la troje

Molienda de la vida



No sé qué más decir

Me basta con mirarte

                     Para desvanecerme como un dulce en tu boca

    Volátil algodón de amarga azúcar



Tus pestañas inmensas abanican mi alma

                                 dan aire a la palabra

Mi pluma busca, sin tocar tus contornos,

Insiste en dibujarte
                    torpemente mi mano diluye tus fronteras

Escapas del alcance


Tus pasos mienten un frágil equilibrio

Y sonríes cristalina

Carcajadas ajenas

Me miras

Indiferente

Lejana
          a mi  desierta urgencia

domingo, 10 de octubre de 2010

Amamos

Para acumular: Amamos

acaparar

someter

y avasallar

para eso nos damos.



Para reclamar: Amamos

dominar

acometer

y desarmar

para eso nos damos.



Demasiado pequeños

para el amor

mezquinos,

pero a veces

sólo a veces

pocas veces

crecemos hasta la generosidad

la gratuita entrega.



Los necios reniegan de la lluvia

aunque sea ligera

tormentosa

o pasajera



Llueve

tiempo de lanzar semillas

germinar

fecundar a las hadas en el bosque.



Es el momento de salir

chapotear

bañarse en lágrimas

jugar

derramarse en los demás.


La tormenta anticipa:

la comunión

la calma

la claridad

el sol.

viernes, 8 de octubre de 2010

Cantando cumbia

Cantando cumbia


Roberto aparenta 16 años, en realidad ni él mismo sabe su edad. Su pelo es chino, ensortijado, parece costeño, pero su piel es más clara que la de los jóvenes asoleados en las playas. Delgado, de estatura media, usa pantalón de mezclilla ligeramente corto, de brincacharcos. Sus pies, sin calcetines, se mal ajustan unos zapatos negros sin brillo. Su dentadura está completa y pareja, su ancha sonrisa la luce totalmente blanca. La ropa que porta es muy usada. Sus amigos, por lo flaco, le dicen El Charal.

Roberto prácticamente vive en el mercado. Un tianguis enorme de puestos de comida. Hay un ancho pasillo central franqueado por otros dos de menor importancia, la cuadrícula se completa por seis pasadizos que cruzan horizontalmente los tres primero ejes, como un laberinto en el que El Charal se mueve como pez en el agua. En el centro hay un pequeño camellón con árboles pelones y un poco de pasto. Aunque se expende “comida corrida” y desayunos en general, hay secciones del mercado especializadas en cierto tipo de guisos. A un lado del camellón central están los puestos de jugos, licuados y aguas frescas. Entrando, del lado derecho, están los restaurantes de caldo de gallina, en el extremo opuesto expenden pancita y chileatole de pata. A media nave tres o cuatro puestos sirven birria de chivo, como debe ser. Al fondo están las tortillerías y los puestos desde donde salen los carritos y las canastas a vender tacos de guisado, tamales, atole o café con pan.

Las meseras se disputan la clientela, por el bien del negocio donde trabajan y las potenciales propinas: – Pásele güerita, pásele, aquí hay lugar. –Qué le voy a servir, siéntese. Sonríen, seducen a los transeúntes, se muestran amables y solícitas.

Por las mañanas el mercado se llena de olores que impactan el paladar, huele a comida recién horneada. Las cacerolas de sopa, frijoles o mole están hirviendo sobre las barras de los puestos. Las cazuelas están recién retiradas de las hornillas donde en ese momento se sazona un bistec con cebollas o unos huevos en salsa verde.

En la noche el olor se vuelve un poco rancio, el vapor sube por las coladeras, los gases llenan el ambiente de aromas desagradables, son los hedores que acompañan el sueño de Roberto, su diaria pesadilla. Ante la ausencia de seres humanos, las ratas hacen sus rondines y comen desperdicios. Los puestos de mariscos que en el día se antoja verlos y olerlos, por la noche se vuelven poco respirables, ni siquiera el consuelo de que huelen a sexo sucio de mujer los hacen soportables.

Es temprano, el día está soleado. Roberto trae un güiro de plástico en la mano izquierda, en la otra un peine negro. El instrumento de percusión semeja un tiburón, lo raspa rítmicamente con el peine, canta con voz al cuello “La rajita de canela”. Se ríe, mirando con intención a la mesera que recoge unos platos, piensa en el doble sentido que puede dársele a la letra de la canción. –Yo quiero que me des tu rajita de canela, le sopla de frente a la mesera. La mujer no puede contener la carcajada, pero se apena y trata de cubrirse con el trapo de limpiar.

Roberto termina de cantar y pasa el güiro entre los parroquianos. –Lo que guste cooperar, repite una y otra vez. Algunas monedas caen en las fauces del tiburón de plástico.

Esta acción se repite en cada pasillo del mercado durante un par de horas. En cada esquina que canta, Roberto no puede dejar de imaginar la “rajita de canela” de la mesera a la que coquetea recurrentemente, día a día es como un impulso para iniciar su peregrinaje en el mercado. Aunque ahora interpreta “Cabaretera” o algún bolero, su sonrisa se conecta al recuerdo de una sexualidad que desconoce.

Roberto deja de tocar, junta sus monedas, le alcanzaría hasta para pagar un hotel de paso. Se sienta en la fonda frente a la que cantó al principio del día. Hay un acuerdo tácito con la mesera: hoy es el día. Deambula por los pasillos, compra una naranjada de un cuarto de litro en envase tetra pack. Si no sale con la chava necesitará el recipiente. Compra también un sobre de chocomilk y un limón.

Regresa al primer pasillo y observa a la mesera, sabe que saldrá de trabajar hasta las ocho de la noche, aunque él no tiene nada que hacer ignora si podrá esperarla. Parece más sencillo vaciar en el envase el chocomilk y el limón, para matar el olor del solvente y evitar que la gente se fije en él, incorporar a la mezcla el frasco de resistol 5 000 y ponerse a inhalar. Boquear como un charal fuera del agua botado en un rincón oscuro donde pasará la noche, para que mañana se vuelva a imaginar la rajita de canela.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Mujer que llora

Esa mujer llora en mis manos
cuando hacemos el amor
en llanto estalla
grita
      ríe
         exige paz
se pide más

Invade con su savia
de lúbricos fluídos
se cuela entre mis dedos
suda
      llueve
             fluye
exige paz
me pide más

Y cuando llega
cuando me voy
cuando la beso
cuando me doy
cuando le escribo
y cuando no
   mira el vacio
           toca mi ausencia
                  llora en mis manos
muestra paciencia...

miércoles, 1 de septiembre de 2010

POLIGAMIA

Poligamia



Dos

eran dos

un simple par dialéctico

laxitud y dolor

instantáneo y eterno


Dos eran dos

pero eran mucho más

eran el Universo


A las musas del barrio

de mi barrio siniestro

de mi pequeño barrio

guetto de soledad

amargo

dulce

yermo


Para esas dos mujeres

que no acogió mi pecho

por temor

por dolor

por ese pinche credo

por el remordimiento

por el amor eterno


Por qué no amar así

por qué no amar

sentirnos este día

en este desconcierto


Por qué no amar, por qué

en la primera esquina

en esta misma calle

ahí, en el mercado

la plaza, cualquier parque

allá o cualquier lado


Por qué no amar así

por qué no amar, por qué


En todos los recintos

rompamos soledades

en la escuela

en el templo

    hogar

       palacio

          metro

              prostíbulo

                  autobús

                     oficina

o desierto


Si podemos odiarnos

-y claro que podemos-

eso ni duda cabe

si todo lo podemos

defecarnos podemos

                         golpearnos

                              mordernos

                                 agredirnos

                                      rompernos


Matarnos al instante

es todo lo que hacemos


Por qué no amar entonces

aunque haya dualidad

aunque seamos tres

aunque seamos diez

por qué no amar, por qué


Sus rostros se confunden

sus cuerpos se unifican

su origen es el mismo

al amar vivifican


del mismo árbol

               dos

misma simiente

               dos

misma locura

               dos

la misma fiebre

         dos

              dos

                    dos


Por qué no alzar los pechos

desgarrando los vientres

perdiéndose en el tiempo

para decir qué siento

para armar utopías

deshacer fantasías

y unirnos sin silencio

con ruido

con colores

con verbo

con sudores


Con manos que se buscan

con cuerpos que se tocan

que no callen las bocas


y gritemos los tres

-o todos de una vez-

por qué no amar, por qué

con amor primitivo

sano, animalesco


Sin besos escondidos

con ojos

manos

sexo


Que se haga el amor

como es el pensamiento

Preciso,

     Precioso,

          Indómito,

                   Insurrecto

Video del Ejido San José

Evidencia a mitad del proceso...